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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Por qué los pájaros cantan cada vez más temprano

Por qué los pájaros cantan cada vez más temprano

Nos veníamos preguntando por qué los pájaros cantan cada vez más temprano, y luego de confirmar con amigos que no se trataba de una percepción personal, decidimos buscar la respuesta. Un estudio reciente nos develó que los culpables de esto somos los humanos, ya que el ruido y la luz artificial en crecimiento obliga a los pájaros a levantarse más temprano.

Generalmente asociamos el canto de las aves al comienzo de un nuevo día, ya que las mismas suelen cantar en el albor del mismo, un rato antes de que el Sol asome por el horizonte. Históricamente esto se ha mantenido así, sin grandes cambios que no incluyan a los propios de las diferentes estaciones y de las diferentes especies. Pero quienes viven en la ciudad y tienen sueño débil, así como los que dormimos como dioses pero habitamos las madrugadas, hemos empezado a detectar desde hace tiempo que las aves están cantando más temprano. Las razones para esto las solemos encontrar rápidamente a través del sentido común, asociando el calentamiento global con el calor y la luz del día. Otras respuestas aventuran cambios en el hábito de las aves debido a otras cuestiones climáticas, pero en realidad el problema tiene raíz en la actividad humana y en cómo esta interfiere en la de las aves.

Respondiendo rápidamente a por qué los pájaros cantan cada vez más temprano, los investigadores de la Universidad de Sevilla informaron que la luz artificial y el ruido del tráfico son las razones por las cuales las aves están cantando más temprano. La vida urbana es densa y está cada vez más contaminada de acción antropogénica, por lo cual hay muchas luces artificiales (cartelería y leds, superficies reflectoras, ópticas de los coches, etc.) y también un nivel de polución sonora que las aves encuentran nocivo para sus hábitos.El efecto que produce el ruido en las aves ha sido en lo que los universitarios se enfocaron, y luego de unos cuantos experimentos, dieron con la clave: los niveles de la actividad humana alteran el momento (y el lugar) en el que cantan los pájaros.

Esto lo supieron al interferir con ruido extra la contaminación sonora de algunas calles durante la madrugada. Comparando las calles entre sí, los niveles de ruido que tenían y en qué horarios empezaba a cantar los pájaros, los científicos vieron que muchas aves cambiaban su hábito o migraban hacia calles menos ruidosas. Explicaron que para las aves el sonido es muy importante, ya los animales ven reducido el alcance de sus cantos y también encuentran que el sonido que hacen sus predadores queda solapado por la contaminación sonora humana, lo que los deja expuestos y en peligro. Además de la peligrosidad, las aves utilizan su canto para atraer a sus eventuales parejas, además de avisar de peligros o comida. Sin embargo, como el umbral de ruido de tráfico de las ciudades es tan alto, para lograr un mejor aprovechamiento de la energía y captar a más eventuales compañeros de reproducción, las aves están cantando más temprano o mudándose de calles y áreas. Así que guarda esa honda, que las aves no tienen la culpa. (Neoteo)

viernes, 11 de octubre de 2013

Los árboles envían señales de auxilio a las aves cuando los insectos les atacan

Una investigación de la Estación Experimental de Zonas Áridas ha demostrado por primera vez que un ave, el carbonero común (Parus major), huele cuándo un árbol está infestado por orugas. Estos pájaros son capaces de identificar qué plantas están infectadas por insectos debido a unas señales olfativas que les lanzan.

Investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y del Centro de Ecología Terrestre (NIOO) de los Paises Bajos han descubierto que las aves que se alimentan de insectos se sienten atraídas por los árboles infectados por orugas de mariposa (lepidópteras) y el mecanismo responsable de este comportamiento.

“Ante el ataque de las orugas, las plantas desarrollan una respuesta de defensa que incluye la liberación de compuestos volátiles que las aves depredadoras usan para encontrar a sus presas”, declara a SINC Luisa Amo de Paz, autora principal del estudio e investigadora de la EEZA-CSIC.

“Este fenómeno se había estudiado en artrópodos depredadores, pero apenas en aves insectívoras, a pesar de que son uno de los depredadores más importantes de insectos”, continúa.

Para conocer este mecanismo, los científicos hicieron diversos experimentos con carboneros comunes, Parus major. Dejaron elegir a las aves entre un árbol infectado por orugas lepidópteras y otro no infectado. Asimismo, en los experimentos quitaron cualquier resto químico de las orugas para poder concluir que las aves están atraídas por las señales químicas que emite el árbol, y no por ninguna señal que dejen los gusanos.

“Nuestros resultados mostraron que los carboneros comunes son capaces de discriminar entre árboles infectados por orugas y árboles no infectados, ya que observamos que las aves visitaron por primera vez el árbol infectado y además realizaron un mayor número de visitas al árbol que tenía orugas que al árbol no infectado”, apunta la investigadora.

Las aves se sintieron atraídas por los árboles infectados incluso cuando, justo antes del experimento, les retiramos las orugas y las hojas dañadas por ellas, lo que demuestra que las aves reciben una señal del árbol infectado para reconocerlo.
Los árboles infectados y no infectados difirieron tanto en la emisión de compuestos volátiles, como en la coloración de las hojas. Tanto la vista como el olfato podrían estar implicados en la discriminación de las aves.

“Sin embargo, realizamos un segundo experimento para conocer qué tipo de señal usaban las aves. En este experimento ofrecimos a los carboneros ambas señales aisladas y observamos que la atracción por los árboles infectados se mantuvo cuando las aves pudieron únicamente oler los árboles, pero no cuando solo podían verlos”, señala Amo de Paz.

Este hecho implica que las aves pueden oler qué árbol está infectado gracias a las diferencias en los compuestos químicos emitidos por las plantas.

Un beneficio mutuo para aves y plantas
Según la investigadora, esto supone un beneficio para la planta, ya que las aves insectívoras son grandes depredadores y les ayuda a librarse de los insectos.

Desde el punto de vista del ave, usar las señales químicas de las plantas infectadas también es beneficioso, ya que le proporcionan información acerca de la presencia de su alimento. Esto es especialmente determinante en periodos de cría donde las aves no solo deben encontrar comida para ellas, sino también para sus polluelos.

“Esta evidencia de la habilidad de las aves insectívoras para utilizar las señales químicas de las plantas es muy importante, teniendo en cuenta que las tasas de depredación de estos animales son mucho más altas que las de artrópodos depredadores. Además, pone de manifiesto la necesidad de considerar a las aves insectívoras en el control biológico de plagas”, concluye Amo de Paz. SINC

Referencia bibliográfica: Luisa Amo, Jeroen J. Jansen, Nicole M. van Dam, MarcelDicke y Marcel E. Visser. “Birds exploit herbivore-induced plant volatiles to locate herbivorous prey” Ecology Letters, (2013) doi: 10.1111/ele.12177.

jueves, 25 de julio de 2013

La casa Wybelenna es también para pájaros





Una Wybelenna se completó el año pasado (Foto: Scott, Burrows)
Situado en Brisbane, Australia, Una Wybelenna es una propiedad de lujo diseñado para lograr un alto nivel de sostenibilidad - como lo demuestra su techo de césped, que no sólo proporciona un aislamiento sino que también sirve como hogar de una especie local de aves. La casa de piedra, originalmente diseñada por el arquitecto australiano Robin Gibson, ha sido recientemente restaurado por Shaun Lockyer Architects, con resultados sorprendentes.

Durante la renovación, Shaun Lockyer Architects hicieron un uso completo de todas las piedras disponibles en la casa que anteriormente ocupaba la parcela y casa de huéspedes de One Wybelenna está construido sobre las dimensiones básicas de la antigua vivienda.

El edificio principal es bastante más ambicioso sin embargo, y está fuertemente influenciado por finales australiano arquitecto Richard Neutra.Esto sin duda muestra, y una Wybelenna lleva más de un parecido con la emblemática California Casa Kaufmann desierto que se encuentra entre las obras más reconocidas de Neutra.

Una Wybelenna mide 1.012 metros cuadrados (3.320 pies cuadrados), y fue construido con el fin de ser lo más ecológica posible, según los deseos del cliente. A (37.000 galones EE.UU.) Piscina 140.000 litros se mantiene de la propiedad original y reutilizados como un depósito de agua (también se instaló un nuevo grupo) y 300 nuevos árboles fueron plantados durante la construcción.

Además, la propiedad fue diseñada con un poco de pensamiento de refrigeración pasiva, teniendo en una cuenta de la sol del norte y los vientos dominantes. Vidrio de baja emisividad (o de baja emisividad) se ha utilizado para reducir el efecto de calentamiento del sol en la casa, y las paredes gruesas de piedra ayudan a mantener una temperatura constante.La ventilación cruzada también cuenta con todas las instalaciones.

Los paneles solares generan 15 kW de electricidad, y la casa fue construida en parte con madera reciclada. Tal vez la característica más encantadora verde, sin embargo, es el techo de césped, que no sólo sirve como aislante, pero también como el hogar de una familia de aves chorlito locales.
La Wybelenna se completó el año pasado.