Antoni Ribas aún recuerda la cara de asombro de sus compañeros cuando, al acabar la residencia, hace 17 años, les dijo que se iba a Estados Unidos a especializarse en inmunología tumoral. Por entonces, estimular las defensas del cuerpo para luchar contra el cáncer era considerado por la comunidad médica como un camino que no llevaba más que a una vía muerta.
Esa misma cara de sorpresa es la que, probablemente, hayan puesto algunos de aquellos colegas al ver los esperanzadores resultados de una nueva generación de fármacos que ayudan a que sea el propio cuerpo el que combata las células tumorales.
Estos medicamentos, aún en desarrollo, tienen como objetivo impedir que las células cancerosas se escondan y escapen de las células del sistema inmune, los linfocitos. Con todas las reservas que hay que tomar en la lucha contra esta enfermedad tan compleja (o enfermedades, hay unas 200 distintas y cada paciente responde de forma diferente a cada una) ya hay quien habla de una nueva etapa frente al cáncer.
“Los nuevos avances presentados constituyen en cierto modo una revolución en la estrategia para el tratamiento contra la enfermedad y, en algunos casos, marcará un antes y un después”, afirma César Rodríguez, secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), quien asistió a la presentación de los resultados de algunas de estas terapias en el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO) celebrado en Chicago hace unos meses.
Antoni Ribas, que desde el Jonsson Comprehensive Cancer Center de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) se ha convertido en uno de los especialistas en inmunología tumoral más respetados del mundo, es el responsable de uno de los estudios que más atención ha despertado. El médico e investigador catalán ofreció los primeros resultados (fase I) obtenidos de la administración de lambrolizumab —un medicamento en desarrollo— en 135 pacientes con melanoma avanzado.
En un 40% de los enfermos se consiguió reducir el tamaño del tumor en más de la mitad. Entre los que recibieron la dosis más alta, mostraron una mejoría el 52% de los pacientes. En general, se mostró eficaz en el 70% de los casos. Es “la mayor tasa de respuesta duradera al melanoma de cualquier fármaco probado hasta el momento para el melanoma, y sin efectos secundarios graves en la mayoría de los casos”, según los autores del ensayo.
Más allá de los resultados obtenidos, lo realmente interesante del fármaco es el cambio de concepto que supone su mecanismo de acción. El medicamento, desarrollado por Merck, no destruye las células cancerosas. Ni interfiere en mecanismos moleculares del tumor para que no prolifere. En lugar de ello, consigue desactivar el escudo que usan las células tumorales para camuflarse, despistar y esquivar al ataque de los linfocitos T, las células del sistema inmune encargadas de combatirlas.
Los linfocitos reconocen a las células tumorales a través de una molécula, denominada muerte programada 1 (PD-1, con siglas inglesas), que tienen en su membrana. Cuando esta proteína entra en contacto con la superficie de las células neoplásicas, las reconoce y el sistema inmune las ataca. La PD-1 actuaría como detector de células malignas de los linfocitos. Sin embargo, entre los mecanismos de resistencia que han desarrollado los tumores contra las estrategias de defensa del cuerpo se encuentra una proteína que está en la superficie de algunas células tumorales y que bloquea los detectores de células cancerígenas, los PD-1. Esta molécula, denominada PD-L1, se une a las proteínas PD-1 y las inactiva. De esta forma, el linfocito identifica a la célula tumoral como no peligrosa y no la ataca, por lo que el tumor sigue proliferando sin que se desate una respuesta del sistema inmune.
En la base de este mecanismo están los frenos que ha desarrollado el cuerpo humano para impedir los procesos autoinmunes. Estos fenómenos se desencadenan cuando se produce un desajuste en el sistema inmunitario por el cual las defensas combaten las células sanas que deberían proteger. La comunicación que se establece entre el PD-1 y el PD-L1 forma parte de las estrategias destinadas a que el sistema inmune reconozca a las células del propio cuerpo y no las considere peligrosas. Es decir, para que ataque agentes invasores o células malignas que se replican de forma descontrolada, pero no a sus propias células sanas. El problema surge cuando los tumores se disfrazan de células sanas generando PD-L1 o sobreexpresándolo, lo que les permite evadir su aniquilación.
El medicamento que ha desarrollado Ribas bloquea el receptor PD-1 de los linfocitos, de forma que las células tumorales ya no pueden disfrazarse de sanas. El estudio muestra cómo gracias a este fármaco, los linfocitos combaten no solo la neoplasia primaria sino también las metástasis.
Los laboratorios han advertido la importancia de esta estrategia terapéutica y están dedicando sus esfuerzos (y sus recursos) a explorar estas vías tan prometedoras que ya han dado sus primeros resultados. Es el caso del ipilimumab (Yervoy en su nombre comercial, de Bristol-Myers Squibb), que llegó al mercado español en diciembre del año pasado para tratar el melanoma metastásico en el que hubieran fallado terapias previas.
Este medicamento bloquea otra proteína de la membrana de los linfocitos T (la CTLA4) que también inhibe la activación de las defensas. Como el lambrolizumab, el fármaco se une al receptor de la célula del sistema inmune y permite que ataquen a las células neoplásicas.
Quizás el futuro de la inmunoterapia contra el cáncer consista en bloquear no uno, sino varios de los interruptores que apagan la actividad de los linfocitos. A esta dirección apunta otro de los trabajos que se presentaron en ASCO. Investigadores del Ludwig Center for Cancer Immunotherapy del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York han combinado dos medicamentos que actúan sobre inhibidores del control inmunitario. Uno de ellos es el ipilimumab. El otro es un fármaco en desarrollo denominado nivolumab (otro inhibidor de PD-1). A pesar de que el ensayo se circunscribió a un grupo pequeño de pacientes (86) con melanoma metastásico, en determinadas dosis se produjo una reducción del tumor del 80% en la mitad de los enfermos a las 12 semanas.
Estos son algunos de los trabajos más sólidos. Pero hay bastantes más medicamentos que están explorando los caminos que eliminan las barreras que frenan la acción de los linfocitos contra el cáncer. Algunos son variaciones sobre el mismo tema, como la inhibición de los ligandos de la célula tumoral, la molécula PD-L1. En este caso, no se bloquea el receptor en los linfocitos que les impide actuar, sino el señuelo que emplea el cáncer para confundirlos.
El hospital Vall d’Hebron de Barcelona participa en un ensayo de un anticuerpo monoclonal (Medi4736) que bloquea el PD-L1 desarrollado por el laboratorio MedImmune. Javier Cortés, jefe de la Unidad de Cáncer de Mama y de la Unidad de Melanoma del centro, explica que están analizando sus efectos en pacientes con cáncer de mama. “Tenemos datos provisionales pero muy interesantes”, comenta.
En todo caso, quedan cuestiones por resolver relacionadas con la inmunoterapia aplicada al cáncer. Por ejemplo, la diferente respuesta que se da entre los pacientes. Mientras en algunos es limitada, en otros es espectacular. Ribas cita el caso de una paciente con melanoma que participó en los primeros ensayos del fármaco ipilimumab, hace 12 años, y vio cómo su tumor ha llegado a desaparecer. En un 10% de los casos —como este—, la respuesta es duradera. El sistema inmune aprende a reconocer las células tumorales y a mantenerlas a raya, lo que supone una ventaja respecto al resto de tratamientos. “Quizás en los casos en los que hay una respuesta total se deba a que el sistema inmune de estos pacientes no está tan frenado como en el resto”, comenta Ribas.
Otro aspecto pendiente de resolver consiste en saber por qué los mejores resultados se han obtenido en pacientes con melanoma y, a distancia, cáncer de pulmón y riñón. “En los dos primeros, suelen ser tumores inducidos por agentes carcinógenos, como el sol o el tabaco, que provocan mutaciones del ADN. Es probable que debido a estas mutaciones generen proteínas que puedan reconocerse por el sistema inmune como extrañas y sean más fáciles de reconocer”, añade el médico e investigador de UCLA.
Más allá de estas cuestiones, los buenos resultados que está arrojando la inmunoterapia contra el cáncer dejan cada vez menos margen a los escépticos. “Los datos que están saliendo [de los ensayos] son espectaculares”, comenta Javier Cortés, “sobre todo en el caso del melanoma, cuyo tratamiento está sufriendo una revolución”. “Estamos empezando a conocer mucho mejor la respuesta inmune [contra los tumores], de forma que la podamos potenciar y optimizar”.
Javier Guillem incide en ello. Este especialista es el jefe de oncología médica del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), una fundación especializada en el tratamiento de las neoplasias que funciona como centro de referencia en la Comunidad Valenciana. Guillem se define como un converso. “Yo era un escéptico de la inmunoterapia, pero ahora creo en ella”, comenta con media sonrisa.
Este oncólogo recuerda que desde hace décadas se han estado usando fármacos (interleuquinas, citoquinas como el interferón) que potencian el sistema inmune contra el cáncer. Sin embargo, no se sabía demasiado bien cómo actuaban. La diferencia con el momento actual es que “el cáncer se escapa de los mecanismos de defensa del cuerpo y ahora sabemos por qué”. “Ahora sí puedo afirmar que creo en la inmunoterapia”, sostiene, “no es una teoría, sino que comienza a dar buenos resultados e incluso en algunos casos mejores que con cualquier otra terapia”.
Además de la quimioterapia y los tratamientos personalizados basados en las características genéticas de cada individuo, todo apunta a que la oncología contará en breve con nuevas herramientas basadas en la inmunoterapia, fruto de los fármacos que ya se están desarrollando, así como del resto de líneas de investigación en proceso. “En los últimos 10 años se ha generado más información científica relacionada con el cáncer que en los 2.000 años anteriores”, destaca Guillem. Fuente: El País.com
jueves, 5 de septiembre de 2013
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Nymi: Brazalete biométrico para reemplazar contraseñas
¿Ordenador? Contraseña. ¿Smartphone? Patrón o código. ¿Facebook, Twitter? Contraseña. ¿PayPal?Contraseña. Ahora, suma las llaves de tu casa, y el número PIN de la tarjeta de crédito. ¿Es posible reemplazar a todo esto de forma sencilla y segura? Los desarrolladores del brazalete Nymi así lo creen, y la pieza fundamental del sistema, es nada menos que tu ritmo cardíaco.
Erradicar las contraseñas parece ser el sueño de muchos usuarios, más allá de la enorme cantidad de herramientas que existen para administrarlas. Como referencia, llevo varios años utilizando a KeePass, incluso en dispositivos móviles, y hasta ahora no he tenido ni un solo inconveniente. Sin embargo, nunca faltan quienes ven a las contraseñas como un elemento de la“vieja guardia”, adecuado para los sistemas de antaño, pero obsoleto frente a la dinámica que demandan los nuevos servicios y dispositivos en circulación. Aunque mantengo mi defensa sobre las soluciones de software para administrar contraseñas, tal vez lo que se está necesitando es unasolución de hardware.
El potencial del brazalete biométrico Nymi es gigantesco. Bajo un único dispositivo, el usuario podría dejar de lado huellas digitales, reconocimiento facial, contraseñas, números PIN y hasta las llaves del coche. Por otro lado, concentrar tanta seguridad en un solo accesorio inevitablemente enciende varias alarmas en nuestras cabezas, pero Nymi soluciona ese aspecto con algo muy especial: Nuestro ritmo cardíaco. Nymi utiliza la firma eléctrica del electrocardiograma (o sea que no mide pulsaciones), un sensor de proximidad, una asociación con un dispositivo específico (como un smartphone) y tecnología Bluetooth para transmitir la identidad del usuario, por lo tanto, todo lo que debe hacer es acercarse al sistema que desea controlar. El Nymi también cuenta con un sensor de movimiento, que habilita el uso de gestos para ejecutar comandos específicos, como abrir la puerta del coche.
Sus desarrolladores reconocen que el Nymi podría ir más allá de su formato de brazalete, y convertirse en otros accesorios, como un anillo o un collar. Recientemente, Nymi inició su proceso de preventa, a un precio especial de 79 dólares para las primeras 25 mil unidades. Una vez que se agote esa serie inicial (si es que se agota), el precio oficial será de 99 dólares. Como podrán imaginar, el vídeo de introducción es un poco optimista sobre algunas funciones del Nymi, pero si el producto final (disponible en 2014) reemplaza contraseñas tal y como promete, puedo imaginar a unos cuantos interesados.
Erradicar las contraseñas parece ser el sueño de muchos usuarios, más allá de la enorme cantidad de herramientas que existen para administrarlas. Como referencia, llevo varios años utilizando a KeePass, incluso en dispositivos móviles, y hasta ahora no he tenido ni un solo inconveniente. Sin embargo, nunca faltan quienes ven a las contraseñas como un elemento de la“vieja guardia”, adecuado para los sistemas de antaño, pero obsoleto frente a la dinámica que demandan los nuevos servicios y dispositivos en circulación. Aunque mantengo mi defensa sobre las soluciones de software para administrar contraseñas, tal vez lo que se está necesitando es unasolución de hardware.
El potencial del brazalete biométrico Nymi es gigantesco. Bajo un único dispositivo, el usuario podría dejar de lado huellas digitales, reconocimiento facial, contraseñas, números PIN y hasta las llaves del coche. Por otro lado, concentrar tanta seguridad en un solo accesorio inevitablemente enciende varias alarmas en nuestras cabezas, pero Nymi soluciona ese aspecto con algo muy especial: Nuestro ritmo cardíaco. Nymi utiliza la firma eléctrica del electrocardiograma (o sea que no mide pulsaciones), un sensor de proximidad, una asociación con un dispositivo específico (como un smartphone) y tecnología Bluetooth para transmitir la identidad del usuario, por lo tanto, todo lo que debe hacer es acercarse al sistema que desea controlar. El Nymi también cuenta con un sensor de movimiento, que habilita el uso de gestos para ejecutar comandos específicos, como abrir la puerta del coche.
Sus desarrolladores reconocen que el Nymi podría ir más allá de su formato de brazalete, y convertirse en otros accesorios, como un anillo o un collar. Recientemente, Nymi inició su proceso de preventa, a un precio especial de 79 dólares para las primeras 25 mil unidades. Una vez que se agote esa serie inicial (si es que se agota), el precio oficial será de 99 dólares. Como podrán imaginar, el vídeo de introducción es un poco optimista sobre algunas funciones del Nymi, pero si el producto final (disponible en 2014) reemplaza contraseñas tal y como promete, puedo imaginar a unos cuantos interesados.
Valle Inquietante: ¿Mito o realidad?
La situación es (más o menos) sencilla de entender: Si cuando observas a un robot humanoide sientes “algo” que provoca cierta incomodidad, ese “algo” es el Valle Inquietante, un término utilizado en la década del ’70 por el experto en robótica Masahiro Mori. Sin embargo, existen estudios contradictorios que niegan y confirman la existencia del valle. En otras palabras, ¿qué tan viable es tratar de explicar lo que ha sido “inquietante” por más de cuarenta años?
En parte, es como intentar entender la reacción que tienen las personas hacia determinados insectos. A modo de ejemplo, algunas mujeres son capaces de ignorar por completo a una cucaracha, otras las persiguen con un zapato en la mano (y una ira desenfrenada) hasta convertirlas en papilla, y después están las que huyen a los gritos, pidiendo que las rescaten de esas bestias diabólicas aladas. Hemos visto muchos ejemplos de robots humanoides en el pasado. Hay diseños que no nos provocan nada, otros que asombran por su despliegue tecnológico, y entre aquellos que buscan reproducir con exactitud a los humanos, existe ese “extra” que hace fruncir el ceño y desviar la mirada. El Valle Inquietante ha sido una especie de regla a seguir en el diseño de robots humanoides durante más de cuarenta años, pero aún así, no faltan los que niegan su existencia.
En un estudio presentado en 2005 por David Hanson de Hanson Robotics, se presentó a los participantes una serie de imágenes sobre robots con la capacidad de imitar expresiones, y se les preguntó qué pensaban de la experiencia. En el 73 por ciento de los casos, los participantes dijeron que los robots les caían bien, y en ningún caso se indicó un sentimiento de disgusto. En otra prueba, Hanson y su equipo hicieron un “morph” de seis imágenes entre la princesa Jasmine de Aladdin y la actriz Jennifer Love Hewitt (I Know What You Did Last Summer). A la hora de evaluar el nivel de“tolerancia” (¿afinidad? ¿aceptación?) en cada imagen, el valle nunca se manifestó como esperaban que lo hiciera en la mitad de la secuencia.
Si cruzamos a la otra acera, estudios de la Universidad de Indiana y la Universidad Estatal de New York (Postdam) sí detectaron la presencia del valle, usando imágenes de personajes de videojuegos, y la transición de un robot a un rostro humano. Como si eso fuera poco, el investigador Christoph Bartneck de la Universidad de Canterbury reporta que “valle” es un equivalente inadecuado, y que en realidad hay que visualizarlo como un acantilado. La falta de continuidad en la forma en que el valle se manifiesta hace mucho más complicada cualquier posibilidad de comprensión avanzada. No sólo es una cuestión de “apariencia”, sino también de comportamiento y capacidad de movimiento. Por más “humano” que sea el exterior, si se mueve como robot seguramente provocará una sensación extraña y desagradable. La respuesta definitiva al misterio delValle Inquietante tal vez llegue dentro de algunos años, cuando los diseños sean tan detallados que resulte imposible a simple vista diferenciar a un humano de un robot. Si logran algo como la Número Seis de Battlestar Galactica, no creo que nos quejemos mucho… BBC
El reloj anillo: Un reloj pulsera para el dedo
Reloj de bolsillo, reloj de pulsera, reloj de los dedos? ¿Es este el camino de la evolución de los dispositivos de tiempo diciendo? El equipo detrás de El Reloj Anillo espera que sí, y ha puesto en marcha una campaña de crowdfunding para llevar la idea al mercado.
A pesar de ser una época donde la mayoría de nosotros estamos llevando a un teléfono móvil, relojes dedicados no han desaparecido. De hecho, parece que hay una fuerte demanda que hay para innovadores, inusuales y costosos relojes y el reloj del anillo es el último en entrar en la refriega.
Como su nombre lo indica, el reloj anillo es un reloj que llevas como un anillo más. Originalmente fue diseñado en 2011 por Gusztav Szikszai como parte de un concurso para crear un producto que era imposible hacer ahora, pero puede ser factible en 10 años. Teniendo en cuenta que el reloj anillo se estaría convirtiendo en realidad en sólo dos años, podría estar por delante de su tiempo.
El producto final es un anillo de acero inoxidable grueso formado por un anillo interior y un anillo exterior. El anillo exterior tiene tres bandas distintas en él, el de arriba tiene las marcas de reloj de 24 horas, el segundo tiene marcas de minutos, y el tercero tiene puntos que muestran los segundos marcando distancia.
A pesar de ser una época donde la mayoría de nosotros estamos llevando a un teléfono móvil, relojes dedicados no han desaparecido. De hecho, parece que hay una fuerte demanda que hay para innovadores, inusuales y costosos relojes y el reloj del anillo es el último en entrar en la refriega.
Como su nombre lo indica, el reloj anillo es un reloj que llevas como un anillo más. Originalmente fue diseñado en 2011 por Gusztav Szikszai como parte de un concurso para crear un producto que era imposible hacer ahora, pero puede ser factible en 10 años. Teniendo en cuenta que el reloj anillo se estaría convirtiendo en realidad en sólo dos años, podría estar por delante de su tiempo.
El producto final es un anillo de acero inoxidable grueso formado por un anillo interior y un anillo exterior. El anillo exterior tiene tres bandas distintas en él, el de arriba tiene las marcas de reloj de 24 horas, el segundo tiene marcas de minutos, y el tercero tiene puntos que muestran los segundos marcando distancia.
El reloj anillo se sienta en el dedo en un estado inerte hasta que se gira el aro exterior, momento en el que el tiempo es revelado por los números correctos de iluminación con LEDs. Esto evita el uso de baterías a un mínimo, que, como la batería sólo dura dos horas antes de necesitar ser recargado a través de su energía inalámbrica pad cargador Qi, es una buena cosa. La batería sólo tiene una vida útil de tres años, y no es reemplazable.
El equipo detrás del reloj anillo está buscandoen EE.UU. $ 287.000 de crowdfunding defensores de Indiegogo para que el reloj en una realidad. El compromiso básico es de $ 195 para un solo reloj anillo, con 15 dólares extra añadido para el envío fuera del Reino Unido. Actualmente, los diseñadores dicen que un modelo conceptual se ha completado y si todo va bien, el primer lote será entregado a partidarios en abril de 2014. Fuente: Indiegogo
El equipo detrás del reloj anillo está buscandoen EE.UU. $ 287.000 de crowdfunding defensores de Indiegogo para que el reloj en una realidad. El compromiso básico es de $ 195 para un solo reloj anillo, con 15 dólares extra añadido para el envío fuera del Reino Unido. Actualmente, los diseñadores dicen que un modelo conceptual se ha completado y si todo va bien, el primer lote será entregado a partidarios en abril de 2014. Fuente: Indiegogo
Investigan fobia a figuras geométricas agrupadas
Tripofobia
Expertos de la Universidad de Essex, en el Reino Unido, comprobó la existencia de una fobia casi desconocida pero más frecuente de lo que se piensa. Se conoce como tripofobia, o miedo a las agrupaciones de pequeños formas geométricas y puede sufrirse de forma crónica o aisladas.
Esta fobia se activa cuando el individuo ve grupos deagujeros en diversas formaciones, más allá de que sean simétricos o asimétricos, entre ellos los panales de avispas, hormigueros, semillas de loto y hasta burbujas. Esto puede causar migrañas graves, ataques de pánico, sudores y taquicardias.
Según reprodujo la agencia Europa Press, los autores de la investigación, publicada en la revistaPsychological Science, sugieren que la tripofobia puede estar provocada como resultado de una función visual específica evolutiva que se relaciona con algunos animales venenosos y, en contra de otras fobias, no se trata de un miedo social aprendido.
El doctor Geoff Cole, uno de los participantes del trabajo indicó que las conclusiones sugieren “que puede haber una parte antigua evolutiva del cerebro que dice a la persona afectada que mira un animal venenoso".
Para la investigación, los científicos realizaron un análisis con una variedad de imágenes -hasta 76 fotografías- que inducen la tripofobia. Hallaron que los estímulos tenían una composición espectral asociada típicamente con imágenes visuales incómodas.
El 16% de los participantes informaron reacciones relacionadas con esta fobia. A pesar de la frecuencia, no existe literatura médica sobre este cuadro, por lo que el doctor Cole, que sufrió esta fobia, se refiere a ella como "la más común de la que nunca se oyó hablar".
"Creemos que todo el mundo tiene tendencias de tripofobia a pesar de que pueden no ser conscientes de ello", señaló Cole. "Esto respalda la teoría de que estamos configurados para tener miedo de las cosas que nos hacen daño en nuestro pasado evolutivo. Tenemos una predisposición innata a desconfiar de las cosas que nos pueden dañar", agregó.
En relación a la cura, el experto sugirió que mirar a menudo imágenes que causan esta fobia a menudo puede ayudar desensibilizar.Aunque esta fobia fue ampliamente documentada por las víctimas, sobre todo a través de Internet, se trata de un miedo poco conocido, señalan los investigadores. Fuentes: Europa Press (Doc Salud)
La investigación identifica cómo las células bucales resisten la infección por Candida
Candida albicans es un hongo común que vive en, y sobre, muchas partes del cuerpo humano. Por lo general, esta especie no causa ningún daño a los seres humanos a menos que pueda penetrar las defensas inmunes del cuerpo, donde puede llevar a enfermedad grave o la muerte. Se le conoce como un patógeno oportunista que puede colonizar e infectar a las personas con un sistema inmune comprometido. Una nueva investigación, presentada hoy en la Sociedad para la Conferencia de Otoño de la Microbiología General, nos da una mejor comprensión de la forma en las superficies mucosas del cuerpo responden a C. albicans para prevenir daño hecho durante la infección.
Los investigadores del King College de Londres se centraron en las células epiteliales orales, una capa de la mucosa de las células que recubren la boca, que proporciona una barrera contra los microbios. El grupo desafió a las células epiteliales orales cultivadas in vitro con C. albicans, mirando a la expresión de genes seis y 24 horas después de la infección.
Los resultados mostraron que una vía de señalización molecular saber como se activa la ‘PI3 quinasa vía’ tan pronto como cinco minutos después de las células epiteliales se encuentran con C. albicans, antes de que el hongo tiene tiempo para convertirse en invasiva. Esta vía parece estar implicado en las células epiteliales de cebado para proteger contra el daño futuro. La inhibición de la vía de la PI3 quinasa aumentó la cantidad de daño causado por C. albicans y reduce la respuesta normal de cicatrización de tejido.
Este hallazgo hace que la quinasa PI3 vía de una diana atractiva para nuevas terapias contra C. albicans. Dr. David Moyes, que presentó el trabajo en la conferencia, espera que al aumentar la actividad de la vía puede ser posible reducir la capacidad del hongo para causar daño a los tejidos.
Él explica: “Estamos desarrollando una visión completa de cómo C. albicans interactúa con las células epiteliales que forman nuestras superficies mucosas y aprendiendo la forma en que son capaces de discriminar entre los microbios inofensivos y perjudiciales.
“Muchos de los síntomas de la infección por C. albicans, son causados por la respuesta incorrecta o hiperactiva del cuerpo para el daño celular. El desarrollo de terapias que actúan sobre el paciente, no el microbio, proporciona una manera totalmente nueva de tratamiento de una infección y la probabilidad de resistencia es mucho más reducido “.
Infecciones por Candida son el hospital de tercer más comúnmente adquiridos por la sangre infección, resultando en 50.000 muertes al año. Más del 75 por ciento de mujeres en edad fértil sufren de al menos una infección por Candida y hay alrededor de 2 millones de casos de candidiasis oral cada año entre los pacientes con VIH / SIDA. Medical Press
Los resultados mostraron que una vía de señalización molecular saber como se activa la ‘PI3 quinasa vía’ tan pronto como cinco minutos después de las células epiteliales se encuentran con C. albicans, antes de que el hongo tiene tiempo para convertirse en invasiva. Esta vía parece estar implicado en las células epiteliales de cebado para proteger contra el daño futuro. La inhibición de la vía de la PI3 quinasa aumentó la cantidad de daño causado por C. albicans y reduce la respuesta normal de cicatrización de tejido.
Este hallazgo hace que la quinasa PI3 vía de una diana atractiva para nuevas terapias contra C. albicans. Dr. David Moyes, que presentó el trabajo en la conferencia, espera que al aumentar la actividad de la vía puede ser posible reducir la capacidad del hongo para causar daño a los tejidos.
Él explica: “Estamos desarrollando una visión completa de cómo C. albicans interactúa con las células epiteliales que forman nuestras superficies mucosas y aprendiendo la forma en que son capaces de discriminar entre los microbios inofensivos y perjudiciales.
“Muchos de los síntomas de la infección por C. albicans, son causados por la respuesta incorrecta o hiperactiva del cuerpo para el daño celular. El desarrollo de terapias que actúan sobre el paciente, no el microbio, proporciona una manera totalmente nueva de tratamiento de una infección y la probabilidad de resistencia es mucho más reducido “.
Infecciones por Candida son el hospital de tercer más comúnmente adquiridos por la sangre infección, resultando en 50.000 muertes al año. Más del 75 por ciento de mujeres en edad fértil sufren de al menos una infección por Candida y hay alrededor de 2 millones de casos de candidiasis oral cada año entre los pacientes con VIH / SIDA. Medical Press
martes, 3 de septiembre de 2013
El negocio del "spam" en Facebook mueve millones de euros
Un grupo de investigadores reportó que el negocio del `spam` en las páginas de esa red social mueve unos 150 millones de euros, y afirmaron que un mensaje que contenga un enlace vale entre 10 y 45 euros, dependiendo de cuántos `Me gusta` tenga la página.
Estos investigadores italianos, dirigidos por Andrea Stroppa, Carlo De Micheli y Danny Di Stefano estudiaron 700.000 post de Facebook y descubrieron que alrededor de 37.000 eran `spam`.
"Hemos visto que cada día hay por lo menos 20.000 mensajes de correo no deseado que apuntan al comercio electrónico, noticias falsas, afiliaciones, pornografía y otras estafas", aseguraron en una nota publicada por la agencia Europa Press.
Stroppa y el equipo de investigadores descubrieron que para conseguir más de 30.000 `Me gusta` en Facebook es necesario comprarlos entre 4 y 12 euros mientras que en las páginas con más de 100.000 `Me gusta`, el precio es de 75 euros.
De igual manera ocurre con las páginas con millones de fans, en las que el precio ronda los 150 euros.
También recordaron que Facebook se opone a ello y hace saber en los usos y términos de su servicio que "los anuncios de terceros en las páginas tienen prohibido su uso sin nuestro permiso previo".
A través de un comunicado la empresa creada por Mark Zuckerberg ratificó que "la protección de las personas que utilizan Facebook frente al `spam` es una prioridad para nosotros. Hemos desarrollado una serie de sistemas para identificar el spam y evitar que se propague".
El Ejército Electrónico Sirio hackeó la web de los marines
El grupo de activistas Ejército Electrónico Sirio atacó anoche la web de reclutamiento de los marines de EEUU ycolgó una carta en la que llama a los soldados a desconocer las órdenes del presidente Barack Obama y sumarse a su lucha contra Al Qaeda.
El mensaje completo que pudo verse en el sitio militar es el siguiente:
"Mensaje para el Cuerpo de Marines de Estados Unidos:
Estimado Marines de EE.UU.,
Este es un mensaje escrito por sus hermanos del Ejército Sirio, que han estado luchando contra Al Qaeda durante los últimos 3 años.
Entendemos su patriotismo y amor por su país, por favor entiendan nuestro amor por el nuestro.
Obama es un traidor que quiere poner sus vidas en peligro para rescatar a los insurgentes de Al Qaeda.
Marines, por favor, echen un vistazo a lo que sus camaradas piensan sobre la alianza de Obama con Al Qaeda en contra de Siria.
Vuestro oficial a cargo probablemente no tiene reparos en enviarlos a morir contra soldados iguales que ustedes, luchando contra un vil enemigo común. El Ejército sirio debe ser su aliado, no su enemigo.
Niéguense a sus órdenes y concéntrense en la verdadera razón por la que cada soldado se une a su ejército, para defender su patria.
Son más que bienvenido a luchar junto a nuestro ejército en lugar de combatirlo.
Sus hermanos, los soldados del Ejército Sirio. Un mensaje emitido por la SEA.
En las últimas semanas, los activistas sirios habían conseguido hackear la web del New York Times, además de algunas cuentas de Twitter.
| Captura de pantalla del sitio hackeado. |
El mensaje que el Ejército Electrónico Sirio, simpatizante del gobierno de Bashar al Assad, dejó en la web de los marines es un llamado a desconocer la inminente orden con la que el mandatario estadounidense iniciará el ataque militar contra Siria.
"Mensaje para el Cuerpo de Marines de Estados Unidos:
Estimado Marines de EE.UU.,
Este es un mensaje escrito por sus hermanos del Ejército Sirio, que han estado luchando contra Al Qaeda durante los últimos 3 años.
Entendemos su patriotismo y amor por su país, por favor entiendan nuestro amor por el nuestro.
Obama es un traidor que quiere poner sus vidas en peligro para rescatar a los insurgentes de Al Qaeda.
Marines, por favor, echen un vistazo a lo que sus camaradas piensan sobre la alianza de Obama con Al Qaeda en contra de Siria.
Vuestro oficial a cargo probablemente no tiene reparos en enviarlos a morir contra soldados iguales que ustedes, luchando contra un vil enemigo común. El Ejército sirio debe ser su aliado, no su enemigo.
Niéguense a sus órdenes y concéntrense en la verdadera razón por la que cada soldado se une a su ejército, para defender su patria.
Son más que bienvenido a luchar junto a nuestro ejército en lugar de combatirlo.
Sus hermanos, los soldados del Ejército Sirio. Un mensaje emitido por la SEA.
En las últimas semanas, los activistas sirios habían conseguido hackear la web del New York Times, además de algunas cuentas de Twitter.
Capturar células cancerosas vivas en la sangre
Una nueva técnica microfluídica podría mejorar la velocidad y la eficiencia de las biopsias "líquidas" para revisiones destinadas a comprobar la presencia o la ausencia de cáncer, y para otras pruebas con las que ayudar a hacer diagnósticos.
Las células tumorales que circulan en la sangre de un paciente pueden propagar el cáncer desde el lugar del tumor primario hasta sitios distantes del cuerpo, agravando la enfermedad.
Recientemente un equipo de investigadores en China ha desarrollado un nuevo chip microfluídico que en la sangre de un paciente puede rápida y eficientemente aislar y atrapar células tumorales circulantes vivientes. El dispositivo tiene aplicaciones potenciales tanto para el diagnóstico del cáncer como para su tratamiento.
Muchos de los dispositivos actualmente disponibles para la detección de células tumorales circulantes vivas en la sangre son demasiado lentos para su uso clínico o presentan otros problemas, como una capacidad bastante limitada para distinguir entre las poco habituales células circulantes tumorales, y las células más comunes como son los glóbulos blancos y otras células no tumorales.
El nuevo sistema del equipo de Ray Han, de la Universidad de Pekín, captura más del 90 por ciento de las células tumorales circulantes, lo que lo hace muy eficiente. El tiempo total de procesamiento también se ha acortado.
La capacidad de contar, una a una si es necesario, células tumorales circulantes vivas en el torrente sanguíneo puede ayudar a los médicos a determinar la severidad de un cáncer, puesto que la densidad de las células tumorales circulantes en la sangre está relacionada con la progresión de la enfermedad y las probabilidades de que los pacientes sobrevivan. El nuevo método también podría mejorar las técnicas de "biopsia líquida", en la cual se extrae una pequeña cantidad de sangre como una alternativa a la biopsia convencional de tumores primarios o metastásicos.
Además de la potencial mejora en las revisiones destinadas a comprobar la presencia o la ausencia de cáncer, el equipo de Han cree que su enfoque de diseño puede ser el primer paso de una vía de desarrollo tecnológico que algún día desemboque en una herramienta capaz de ayudar a los médicos a controlar la metástasis inducida por células tumorales circulantes, que puede ser mucho más letal que el tumor original. Esa capacidad futura, si algún día se logra, marcaría un antes y un después en la historia de la oncología, ya que permitiría retirar las células tumorales circulantes directamente del torrente sanguíneo humano, como una especie de diálisis para limpiar de tales células la sangre. Fuente: NCYT
Las células tumorales que circulan en la sangre de un paciente pueden propagar el cáncer desde el lugar del tumor primario hasta sitios distantes del cuerpo, agravando la enfermedad.
Recientemente un equipo de investigadores en China ha desarrollado un nuevo chip microfluídico que en la sangre de un paciente puede rápida y eficientemente aislar y atrapar células tumorales circulantes vivientes. El dispositivo tiene aplicaciones potenciales tanto para el diagnóstico del cáncer como para su tratamiento.
Muchos de los dispositivos actualmente disponibles para la detección de células tumorales circulantes vivas en la sangre son demasiado lentos para su uso clínico o presentan otros problemas, como una capacidad bastante limitada para distinguir entre las poco habituales células circulantes tumorales, y las células más comunes como son los glóbulos blancos y otras células no tumorales.
El nuevo sistema del equipo de Ray Han, de la Universidad de Pekín, captura más del 90 por ciento de las células tumorales circulantes, lo que lo hace muy eficiente. El tiempo total de procesamiento también se ha acortado.
La capacidad de contar, una a una si es necesario, células tumorales circulantes vivas en el torrente sanguíneo puede ayudar a los médicos a determinar la severidad de un cáncer, puesto que la densidad de las células tumorales circulantes en la sangre está relacionada con la progresión de la enfermedad y las probabilidades de que los pacientes sobrevivan. El nuevo método también podría mejorar las técnicas de "biopsia líquida", en la cual se extrae una pequeña cantidad de sangre como una alternativa a la biopsia convencional de tumores primarios o metastásicos.
Además de la potencial mejora en las revisiones destinadas a comprobar la presencia o la ausencia de cáncer, el equipo de Han cree que su enfoque de diseño puede ser el primer paso de una vía de desarrollo tecnológico que algún día desemboque en una herramienta capaz de ayudar a los médicos a controlar la metástasis inducida por células tumorales circulantes, que puede ser mucho más letal que el tumor original. Esa capacidad futura, si algún día se logra, marcaría un antes y un después en la historia de la oncología, ya que permitiría retirar las células tumorales circulantes directamente del torrente sanguíneo humano, como una especie de diálisis para limpiar de tales células la sangre. Fuente: NCYT
Helicobacter pylori “apaga” las defensas inmunes para causar enfermedades
Investigadores de la Universidad de Nottingham han demostrado que H. pylori es capaz de suprimir la producción normal del cuerpo de ‘defensinas beta 1 humana’, un factor antimicrobiano presente en el revestimiento del estómago que ayuda a prevenir la infección bacteriana.
Mediante la recopilación de biopsias de tejido de estómago de 54 pacientes en el Queens Medical Centre, Nottingham, el equipo demostró que los pacientes infectados con H. pylori tenían diez veces menos D1 que los pacientes no infectados. Los que tienen la menor cantidad de D1 tenía la mayoría de las bacterias presentes en el revestimiento del estómago.
Las cepas más perjudiciales de H. pylori crean una jeringa molecular llamada cagT4SS, a través del cual los productos bacterianos se inyectan en las células de la mucosa del estómago. En el trabajo in vitro utilizando líneas de células epiteliales gástricas humanos demostraron que esta sustancia química activa las vías para suprimir la Producción D1. Estas vías activadas también están involucrados en la estimulación de una respuesta inflamatoria, lo que significa que estas cepas de H. pylori son capaces de sobrevivir y colonizar más abundantemente, mientras que continúan a causar daños en los tejidos durante muchas décadas. Investigaciones anteriores sugieren que la inflamación crónica de la mucosa del estómago está fuertemente relacionado con el cáncer gástrico.
Se estima que la mitad de la población mundial tiene H. pylori en la mucosa de su estómago. Para la mayoría de las personas la infección es asintomática, aunque el 2% de las personas infectadas desarrollarán cáncer gástrico. Las tasas de supervivencia para esta enfermedad siguen siendo bajos, ya que el diagnóstico es a menudo muy tarde, cuando el cáncer está en una etapa avanzada.
Katie Cook, que está presentando este trabajo, dice, “para identificar a las personas que tienen probabilidades de sufrir de cáncer de estómago es necesario entender cómo H. pylori interactúa con las células de la mucosa del estómago. Debido a que nuestra investigación está centrada en el paciente, sabemos que nuestra resultados son directamente relevantes.
“Esperamos combinar esta labor y la que realizan nuestros colegas con el fin de desarrollar una prueba de diagnóstico para predecir el riesgo futuro de desarrollar cáncer gástrico.” Medical Pres
Mediante la recopilación de biopsias de tejido de estómago de 54 pacientes en el Queens Medical Centre, Nottingham, el equipo demostró que los pacientes infectados con H. pylori tenían diez veces menos D1 que los pacientes no infectados. Los que tienen la menor cantidad de D1 tenía la mayoría de las bacterias presentes en el revestimiento del estómago.
Las cepas más perjudiciales de H. pylori crean una jeringa molecular llamada cagT4SS, a través del cual los productos bacterianos se inyectan en las células de la mucosa del estómago. En el trabajo in vitro utilizando líneas de células epiteliales gástricas humanos demostraron que esta sustancia química activa las vías para suprimir la Producción D1. Estas vías activadas también están involucrados en la estimulación de una respuesta inflamatoria, lo que significa que estas cepas de H. pylori son capaces de sobrevivir y colonizar más abundantemente, mientras que continúan a causar daños en los tejidos durante muchas décadas. Investigaciones anteriores sugieren que la inflamación crónica de la mucosa del estómago está fuertemente relacionado con el cáncer gástrico.
Se estima que la mitad de la población mundial tiene H. pylori en la mucosa de su estómago. Para la mayoría de las personas la infección es asintomática, aunque el 2% de las personas infectadas desarrollarán cáncer gástrico. Las tasas de supervivencia para esta enfermedad siguen siendo bajos, ya que el diagnóstico es a menudo muy tarde, cuando el cáncer está en una etapa avanzada.
Katie Cook, que está presentando este trabajo, dice, “para identificar a las personas que tienen probabilidades de sufrir de cáncer de estómago es necesario entender cómo H. pylori interactúa con las células de la mucosa del estómago. Debido a que nuestra investigación está centrada en el paciente, sabemos que nuestra resultados son directamente relevantes.
“Esperamos combinar esta labor y la que realizan nuestros colegas con el fin de desarrollar una prueba de diagnóstico para predecir el riesgo futuro de desarrollar cáncer gástrico.” Medical Pres
lunes, 2 de septiembre de 2013
Ensayan prendas resistentes a descargas eléctricas
Los estudios se realizan para la certificación de un tipo de vestimenta especial que preserva la seguridad de empleados que trabajan en plantas industriales con riesgo de arco eléctrico. Si bien las pruebas siempre fueron realizadas en el exterior, ahora es posible ensayarlas en el país.
Guillermo Meliseo (Agencia CTyS). El Laboratorio de Ensayos y Mediciones Eléctricas (LEME), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata, realizó una serie de estudios para la prueba de prendas capaces de ser resistentes a los arcos eléctricos en las instalaciones industriales.
La iniciativa surgió a partir de una convocatoria organizada por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), que se encontraba estudiando la normativa de indumentaria de protección frente a trabajos de alto riesgo.
“Nosotros logramos cumplir con los requerimientos de ensayo que exige la norma IRAM, que a la vez es una homologación de una norma europea. Con lo cual, pudimos reproducir en el laboratorio el método exacto que exige la norma, es decir, el ensayo en nuestro laboratorio es completamente comparable al ensayo hecho en cualquier laboratorio del país o del exterior”, informó a la Agencia CTyS el ingeniero del LEME, Ricardo Días.
Ahora que los resultados obtenidos en el laboratorio son concluyentes, el especialista está convencido de que estas prendas pueden ser probadas también en la Argentina: “Si un fabricante del rubro textil puede desarrollar prendas de este tipo, también podrá realizar los ensayos pertinentes de seguridad en nuestro país”, asegura.
Los operarios eléctricos, obreros y empleados que trabajan en plantas industriales con riesgo de arco eléctrico están obligados a utilizar una indumentaria especial para protegerse de las descargas eléctricas, que muchas veces ocurren de forma accidental, ya sea por la caída de una herramienta o por la falla de algún tipo de maniobra que provoca un cortocircuito.
Un arco eléctrico es una descarga eléctrica que se produce en el aire y provoca un desprendimiento importante de energía. Si un operario se encuentra cerca de esa onda expansiva se puede ver afectado por la liberación de calor. La corriente con la que se efectuaron las pruebas en el laboratorio oscila entre los 4000 y 7000 amperes.
La vestimenta adecuada incluye guantes, máscaras y cascos, elementos de trabajo que se usan para preservar la seguridad de los trabajadores. Sin embargo, la mayoría de las prendas son importadas y los ensayos siempre se llevaron a cabo en países como EE.UU, Canadá y Europa.
“Estas telas no se fabrican en el país. Lo que se hace es importarlas y confeccionar la prenda acá o importar la prenda”, explica el ingeniero del LEME donde funciona un conglomerado de laboratorios que realizan distintos tipos de trabajos, como calibraciones, ensayos de materiales aislantes, con altas corrientes, ya sea de frecuencia industrial como de altas corrientes de impulsos, ensayos sobre descargadores de sobretensión, elementos de seguridad que protegen contra descargas atmosféricas.
Guillermo Meliseo (Agencia CTyS). El Laboratorio de Ensayos y Mediciones Eléctricas (LEME), perteneciente a la Universidad Nacional de La Plata, realizó una serie de estudios para la prueba de prendas capaces de ser resistentes a los arcos eléctricos en las instalaciones industriales.
La iniciativa surgió a partir de una convocatoria organizada por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), que se encontraba estudiando la normativa de indumentaria de protección frente a trabajos de alto riesgo.
“Nosotros logramos cumplir con los requerimientos de ensayo que exige la norma IRAM, que a la vez es una homologación de una norma europea. Con lo cual, pudimos reproducir en el laboratorio el método exacto que exige la norma, es decir, el ensayo en nuestro laboratorio es completamente comparable al ensayo hecho en cualquier laboratorio del país o del exterior”, informó a la Agencia CTyS el ingeniero del LEME, Ricardo Días.
Ahora que los resultados obtenidos en el laboratorio son concluyentes, el especialista está convencido de que estas prendas pueden ser probadas también en la Argentina: “Si un fabricante del rubro textil puede desarrollar prendas de este tipo, también podrá realizar los ensayos pertinentes de seguridad en nuestro país”, asegura.
Los operarios eléctricos, obreros y empleados que trabajan en plantas industriales con riesgo de arco eléctrico están obligados a utilizar una indumentaria especial para protegerse de las descargas eléctricas, que muchas veces ocurren de forma accidental, ya sea por la caída de una herramienta o por la falla de algún tipo de maniobra que provoca un cortocircuito.
Un arco eléctrico es una descarga eléctrica que se produce en el aire y provoca un desprendimiento importante de energía. Si un operario se encuentra cerca de esa onda expansiva se puede ver afectado por la liberación de calor. La corriente con la que se efectuaron las pruebas en el laboratorio oscila entre los 4000 y 7000 amperes.
La vestimenta adecuada incluye guantes, máscaras y cascos, elementos de trabajo que se usan para preservar la seguridad de los trabajadores. Sin embargo, la mayoría de las prendas son importadas y los ensayos siempre se llevaron a cabo en países como EE.UU, Canadá y Europa.
“Estas telas no se fabrican en el país. Lo que se hace es importarlas y confeccionar la prenda acá o importar la prenda”, explica el ingeniero del LEME donde funciona un conglomerado de laboratorios que realizan distintos tipos de trabajos, como calibraciones, ensayos de materiales aislantes, con altas corrientes, ya sea de frecuencia industrial como de altas corrientes de impulsos, ensayos sobre descargadores de sobretensión, elementos de seguridad que protegen contra descargas atmosféricas.
La barrera helada de Fukushima bloqueará el agua subterránea radioactiva
| Un muro congelado creado por la empresa SoilFreeze para un proyecto de construcción. |
POR PETER FAIRLEY TRADUCIDO POR LÍA MOYA (OPINNO)
Las autoridades japonesas, desesperadas por contener la crisis en la central nuclear de Fukushima, están estudiando la posibilidad de usar un permagel -suelo congelado- artificial para impedir el filtrado del agua radioactiva. La idea es construir un muro de kilómetro y medio de suelo helado alrededor de los edificios tóxicos del reactor de Fukushima para impedir la contaminación del agua subterránea; los especialistas más experimentados en este campo afirman que el plan debería funcionar.
Pero parece que las empresas japoneses involucradas en el proyecto no están pidiendo ayuda a nadie. Hace dos semanas, uno de los principales ejecutivos de Tokyo Electric Power (Tepco) señaló que la compañía eléctrica que hay detrás del desastre de Fukushima buscaría ayuda internacional para resolver la crisis de la contaminación del agua en la central. Pero expertos de empresas estadounidenses y los laboratorios de Estados Unidos que desarrollan los mayores sistemas de muros congelados en el mundo -y el único que se ha demostrado es capaz de contener la contaminación nuclear hasta ahora- no han sido contactados ni por Tecuco, ni por su contratista, la firma de ingeniería y construcciones japonesa Kajima Corp.
Una de esas expertas es Elizabeth Phillips, quien gestionó la instalación de un muro congelado de 100 metros de largo por 10 metros de profundidad para aislar los residuos radioactivos en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge del Departamento de Energía de Estados Unidos en Tennessee (EE.UU.) en 1996 y 1996. Phillips sostiene que aunque los muros congelados se suelen usar para contener el agua subterránea para facilitar las excavaciones en sitios de construcción y minas, para este caso hacen falta expertos especializados. "Tienes que asegurarte de que quienquiera que lo haga, analice todo lo que puede salir mal", afirma Phillipss. "Deberías contar con alguien que ya lo haya hecho".
Según un informe de Tepco de abril de 2013, cada día unas 400 toneladas de agua subterránea que fluye desde las montañas cercanas entran por las grietas de los edificios del reactor dañado por las fusiones y explosiones de Fukushima en 2011. El agua que escapa de los edificios contamina los acuíferos que siguen su curso hacia el mar, donde finalmente desembocan. Los niveles de contaminantes son peligrosamente elevados. El mes pasado Tepco extrajo una muestra de agua de un lugar bastante lejano a los edificios que contenía niveles de radiación órdenes de magnitud mayores que los niveles considerados seguros por la Autoridad Reguladora Nuclear de Japón.
Los esfuerzos de Tepco por impedir esa difusión hasta tan lejos han sido ineficaces, arriesgados y en última instancia insostenibles. Su principal respuesta ha sido bombear el agua subterránea contaminada a tanques, añadiendo a las más de 300.000 toneladas de agua radioactiva que ya se almacenan en Fukushima, además en tanques instalados precipitadamente que son vulnerables a terremotos futuros. de hecho, algunos ya tienen filtraciones. La semana pasada la Autoridad Reguladora Nuclear de Japón registró una filtración reciente de 300 toneladas como un incidente de nivel 3, el primer incidente en Fukushima que ha clasificado en la escala internacional de eventos nucleares desde 2011.
El muro congelado sería un método más definitivo para gestionar las aguas subterráneas. Como propuso Kajima en abril, y apoyó en mayo un panel de expertos de la Autoridad Reguladora Nuclear, el muro se extendería a lo largo de 1,4 kilómetros y rodearía los cuatro reactores destruidos de la central. Se perforarán tubos verticales, o se insertarán en el suelo a intervalos de un metro, creando lo que parece una serie de postes de valla subterráneos. Catorce plantas de refrigeración de 400 kilovatios bombearían refrigerante a una temperatura de -20 ºC a -40 ºC por cada tubería para absorber el calor del suelo, produciendo un cilindro de tierra congelada en expansión.
En aproximadamente seis semanas esos cilindros se fusionarían para formar una barrera continua que mantiene el agua subterránea fuera y los contaminantes dentro. El resultado sería una barrera sólida desde la superficie con una profundidad de unos 30 metros hasta dar con una capa poco permeable de arcilla y piedra. Y aunque para que durase habría que enfriarlo a largo plazo, el muro es inmune a los apagones que duren días o semanas. "Harían falta meses o incluso años para descongelar ese muro", explica Daniel Mageau, vicepresidente e ingeniero de diseño de la constructora estadounidense SoilFreeze.
Varias características hacen que los muros congelados sean mejores barreras que las hechas con acero, hormigón o arcilla, alternativas que el panel de la Autoridad Reguladora Nuclear estudió y rechazó. Una ventaja clave citada por Phillips es la capacidad de autocuración del muro congelado. Por ejemplo, el agua que fluyera en las grietas producidas por un terremoto -una amenaza siempre presente en Fukushima- se congelarían para restablecer la barrera "eso es un valor importantísimo", sostiene Phillips.
La experiencia de Oak Ridge sugiere que también funcionará en Fukushima, según Phillips y otros expertos de las empresas que construyeron el muro del laboratorio: Rockaway, el contratista geotécnico de Nueva Jersey Moretrench y Arctic Foundations con sede en Anchorage (ambos en EE.UU.). El de Oak Ridge sigue siendo el único proyecto de muro congelado de contención nuclear que se haya hecho hasta la fecha y que la prensa ha descrito erróneamente como un experimento. "No era un modelo. Se hizo para perforar terrenos contaminados e impedir la fuga de materiales contaminados con radiación para que no llegaran a un arroyo", explica el ingeniero jefe de Arctic Foundations, Edward Yarmak.
El muro congelado de Oak Ridge se fusionó en enero de 1998 y contuvo la misma combinación de elementos presentes en Fukushima durante 6 años -que es la duración especificada para el muro de Fukushima por el panel de la Autoridad Regulatoria Nuclear- hasta que los legisladores ordenaron al Departamento de Energía de Estados Unidos que repararan el lugar. Phillips se muestra confiada en que hubiera sido capaz de operar más allá de sus 30 años de vida previstos por el diseño.
Joseph Sopko, director de congelación del terreno en Moretrench afirma que el calendario propuesto por Kajima de un año para llevar a cabo la instalación y el congelado es razonable a la vista de una instalación que él gestionó para una mina de oro en el norte de Ontario a finales de la década de 1990, en la que se instalaron las tuberías para un muro de tres kilómetros en menos de un año. Mientras, la escala del muro de Fukushima parece incluso pequeña si se compara con el muro de 8 kilómetros propuesto para una operación de arenas bituminosas en Alberta, para la que Moretrench está llevando a cabo estudios piloto ahora mismo.
Uno de los principales inconvenientes es el consumo energético. Mientras que los muros tardan meses o incluso años en descongelarse una vez congeladas -y por lo tanto son inmunes a los apagones eléctricos- sí que necesitan refrigeración a largo plazo para sobrevivir. Normalmente, el poder de enfriado necesario para el mantenimiento es la mitad de lo que se necesitó para formar el muro.
Tepco y Kajima podrían ahorrar energía si usaran una técnica desarrollada en Oak Ridge. Su muro incorporaba dispositivos pasivos conocidos como termosifones que Arctic Foundations ha colocado por todo Alaska para reforzar el permagel que se derrite debajo de edificios e infraestructuras. Un gas refrigerante recorre pasivamente un ciclo por un tubo cuando el suelo está más caliente que el aire que tiene por encima, absorbiendo el calor en la parte de abajo, liberándolo arriba mediante condensación y finalmente volviendo a caer por la pared de tubos para repetir el ciclo.
Gracias a la inclusión de termosifones, el sistema de Oak Ridge consumió apenas 100.000 kilovatios hora de energía anuales, menos de lo que usarían diez hogares en un año. "Es un sistema muy eficiente para mover calor contra la gravedad. No tiene partes móviles", explica Yarmak.
Aún así, aunque a Yarmak le encantaría poder exportar los termosifones de Arctic Foundations a Japón, afirma que el consumo energético no es algo clave en el caso de Fukushima. Incluso con el sistema de muro congelado convencional propuesto por Kajima, cuyo consumo energético sería unas 250 veces mayor que el de Oak Ridge, el consumo sigue pareciendo poco dado el contexto. "Dada la magnitud del problema de Japón, no es mucha energía", afirma. (MIT)
Pero parece que las empresas japoneses involucradas en el proyecto no están pidiendo ayuda a nadie. Hace dos semanas, uno de los principales ejecutivos de Tokyo Electric Power (Tepco) señaló que la compañía eléctrica que hay detrás del desastre de Fukushima buscaría ayuda internacional para resolver la crisis de la contaminación del agua en la central. Pero expertos de empresas estadounidenses y los laboratorios de Estados Unidos que desarrollan los mayores sistemas de muros congelados en el mundo -y el único que se ha demostrado es capaz de contener la contaminación nuclear hasta ahora- no han sido contactados ni por Tecuco, ni por su contratista, la firma de ingeniería y construcciones japonesa Kajima Corp.
Una de esas expertas es Elizabeth Phillips, quien gestionó la instalación de un muro congelado de 100 metros de largo por 10 metros de profundidad para aislar los residuos radioactivos en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge del Departamento de Energía de Estados Unidos en Tennessee (EE.UU.) en 1996 y 1996. Phillips sostiene que aunque los muros congelados se suelen usar para contener el agua subterránea para facilitar las excavaciones en sitios de construcción y minas, para este caso hacen falta expertos especializados. "Tienes que asegurarte de que quienquiera que lo haga, analice todo lo que puede salir mal", afirma Phillipss. "Deberías contar con alguien que ya lo haya hecho".
Según un informe de Tepco de abril de 2013, cada día unas 400 toneladas de agua subterránea que fluye desde las montañas cercanas entran por las grietas de los edificios del reactor dañado por las fusiones y explosiones de Fukushima en 2011. El agua que escapa de los edificios contamina los acuíferos que siguen su curso hacia el mar, donde finalmente desembocan. Los niveles de contaminantes son peligrosamente elevados. El mes pasado Tepco extrajo una muestra de agua de un lugar bastante lejano a los edificios que contenía niveles de radiación órdenes de magnitud mayores que los niveles considerados seguros por la Autoridad Reguladora Nuclear de Japón.
Los esfuerzos de Tepco por impedir esa difusión hasta tan lejos han sido ineficaces, arriesgados y en última instancia insostenibles. Su principal respuesta ha sido bombear el agua subterránea contaminada a tanques, añadiendo a las más de 300.000 toneladas de agua radioactiva que ya se almacenan en Fukushima, además en tanques instalados precipitadamente que son vulnerables a terremotos futuros. de hecho, algunos ya tienen filtraciones. La semana pasada la Autoridad Reguladora Nuclear de Japón registró una filtración reciente de 300 toneladas como un incidente de nivel 3, el primer incidente en Fukushima que ha clasificado en la escala internacional de eventos nucleares desde 2011.
El muro congelado sería un método más definitivo para gestionar las aguas subterráneas. Como propuso Kajima en abril, y apoyó en mayo un panel de expertos de la Autoridad Reguladora Nuclear, el muro se extendería a lo largo de 1,4 kilómetros y rodearía los cuatro reactores destruidos de la central. Se perforarán tubos verticales, o se insertarán en el suelo a intervalos de un metro, creando lo que parece una serie de postes de valla subterráneos. Catorce plantas de refrigeración de 400 kilovatios bombearían refrigerante a una temperatura de -20 ºC a -40 ºC por cada tubería para absorber el calor del suelo, produciendo un cilindro de tierra congelada en expansión.
En aproximadamente seis semanas esos cilindros se fusionarían para formar una barrera continua que mantiene el agua subterránea fuera y los contaminantes dentro. El resultado sería una barrera sólida desde la superficie con una profundidad de unos 30 metros hasta dar con una capa poco permeable de arcilla y piedra. Y aunque para que durase habría que enfriarlo a largo plazo, el muro es inmune a los apagones que duren días o semanas. "Harían falta meses o incluso años para descongelar ese muro", explica Daniel Mageau, vicepresidente e ingeniero de diseño de la constructora estadounidense SoilFreeze.
Varias características hacen que los muros congelados sean mejores barreras que las hechas con acero, hormigón o arcilla, alternativas que el panel de la Autoridad Reguladora Nuclear estudió y rechazó. Una ventaja clave citada por Phillips es la capacidad de autocuración del muro congelado. Por ejemplo, el agua que fluyera en las grietas producidas por un terremoto -una amenaza siempre presente en Fukushima- se congelarían para restablecer la barrera "eso es un valor importantísimo", sostiene Phillips.
La experiencia de Oak Ridge sugiere que también funcionará en Fukushima, según Phillips y otros expertos de las empresas que construyeron el muro del laboratorio: Rockaway, el contratista geotécnico de Nueva Jersey Moretrench y Arctic Foundations con sede en Anchorage (ambos en EE.UU.). El de Oak Ridge sigue siendo el único proyecto de muro congelado de contención nuclear que se haya hecho hasta la fecha y que la prensa ha descrito erróneamente como un experimento. "No era un modelo. Se hizo para perforar terrenos contaminados e impedir la fuga de materiales contaminados con radiación para que no llegaran a un arroyo", explica el ingeniero jefe de Arctic Foundations, Edward Yarmak.
El muro congelado de Oak Ridge se fusionó en enero de 1998 y contuvo la misma combinación de elementos presentes en Fukushima durante 6 años -que es la duración especificada para el muro de Fukushima por el panel de la Autoridad Regulatoria Nuclear- hasta que los legisladores ordenaron al Departamento de Energía de Estados Unidos que repararan el lugar. Phillips se muestra confiada en que hubiera sido capaz de operar más allá de sus 30 años de vida previstos por el diseño.
Joseph Sopko, director de congelación del terreno en Moretrench afirma que el calendario propuesto por Kajima de un año para llevar a cabo la instalación y el congelado es razonable a la vista de una instalación que él gestionó para una mina de oro en el norte de Ontario a finales de la década de 1990, en la que se instalaron las tuberías para un muro de tres kilómetros en menos de un año. Mientras, la escala del muro de Fukushima parece incluso pequeña si se compara con el muro de 8 kilómetros propuesto para una operación de arenas bituminosas en Alberta, para la que Moretrench está llevando a cabo estudios piloto ahora mismo.
Uno de los principales inconvenientes es el consumo energético. Mientras que los muros tardan meses o incluso años en descongelarse una vez congeladas -y por lo tanto son inmunes a los apagones eléctricos- sí que necesitan refrigeración a largo plazo para sobrevivir. Normalmente, el poder de enfriado necesario para el mantenimiento es la mitad de lo que se necesitó para formar el muro.
Tepco y Kajima podrían ahorrar energía si usaran una técnica desarrollada en Oak Ridge. Su muro incorporaba dispositivos pasivos conocidos como termosifones que Arctic Foundations ha colocado por todo Alaska para reforzar el permagel que se derrite debajo de edificios e infraestructuras. Un gas refrigerante recorre pasivamente un ciclo por un tubo cuando el suelo está más caliente que el aire que tiene por encima, absorbiendo el calor en la parte de abajo, liberándolo arriba mediante condensación y finalmente volviendo a caer por la pared de tubos para repetir el ciclo.
Gracias a la inclusión de termosifones, el sistema de Oak Ridge consumió apenas 100.000 kilovatios hora de energía anuales, menos de lo que usarían diez hogares en un año. "Es un sistema muy eficiente para mover calor contra la gravedad. No tiene partes móviles", explica Yarmak.
Aún así, aunque a Yarmak le encantaría poder exportar los termosifones de Arctic Foundations a Japón, afirma que el consumo energético no es algo clave en el caso de Fukushima. Incluso con el sistema de muro congelado convencional propuesto por Kajima, cuyo consumo energético sería unas 250 veces mayor que el de Oak Ridge, el consumo sigue pareciendo poco dado el contexto. "Dada la magnitud del problema de Japón, no es mucha energía", afirma. (MIT)
Baterías para coches eléctricos más pequeñas y baratas
| Pequeños sensores de fibra óptica como el que se muestra aquí, podrían ayudar a los fabri- cantes de coches eléctricos a obtener el máximo rendimiento de las baterías en los vehículos |
POR KEVIN BULLIS TRADUCIDO POR FRANCISCO REYES (OPINNO)
Los paquetes de baterías para vehículos eléctricos podrían reducir su tamaño entre un 20 y un 30 por ciento, y hacer que los vehículos eléctricos fueran más asequibles, si se desarrollaran nuevos sensores para hacer un seguimiento de las células en los paquetes, según informa la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Energía del Gobierno de EE.UU. (ARPA-E, por sus siglas en inglés). La agencia señala que estos sensores podrían tener un efecto aún mayor sobre las baterías de vehículos híbridos de gasolina y electricidad, haciendo que reduzcan su tamaño a la mitad.
Estos sensores mejorados podrían informarnos sobre lo que sucede dentro de cada uno de los cientos de células que componen la batería de un vehículo eléctrico, y permitir a los fabricantes de automóviles almacenar más energía de forma segura. Un programa de 30 millones de dólares (22,7 millones de euros) de la ARPA-E, que lleva en marcha desde hace un año, está tratando de desarrollar la tecnología necesaria.
El desarrollo de nuevas composiciones químicas de batería puede tardar una década o más, por lo que aumentar las capacidades de las ya existentes podría ser una forma más rápida de reducir el coste de las baterías, uno de los principales motivos por los que la adopción de vehículos eléctricos no acaba de despegar (ver "Tesla está a la cabeza de la innovación en los coches eléctricos" y "Baterías mejoradas para coches eléctricos más competitivos").
Actualmente, los fabricantes de automóviles no permiten que sus baterías se carguen completamente, lo que ayuda a evitar altos niveles de tensión capaces de degradar los materiales de la batería o en algunos casos provocar incendios. También mantienen cierta capacidad en reserva en caso de sobrecalentamiento o de otros factores que reduzcan el rendimiento de la batería. Incluyen estas medidas de seguridad puesto que no saben exactamente lo que ocurre dentro de cada célula: la temperatura, la composición química, la tensión mecánica, los voltajes en cada electrodo, etcétera.
"Nos preguntamos, '¿qué ocurre si destapamos todo eso?', ¿Cuánto más se podría obtener de un sistema de baterías si realmente supiéramos lo que sucede en el interior de las células?", señala Ilan Gur, director de programa en la ARPA-E.
Basándose en simulaciones por ordenador, la agencia considera que contar con mejores datos, junto con un software de control de batería y modelos informáticos de baterías mejorados, permitiría que las células alcanzaran sus límites de forma segura. Si los fabricantes de automóviles pudieran sacar más provecho de cada célula de batería, podrían hacer que los paquetes de batería fueran más pequeños sin sacrificar el rendimiento.
Un proyecto en el Centro de Investigación de Palo Alto, uno de los 14 que componen el programa de la ARPA-E, está centrado en el desarrollo de sensores de batería de fibra óptica que, al no ser eléctricamente conductores, se podrían incrustar fácilmente dentro de las células de batería sin interferir con su rendimiento. El sistema de sensores podría añadir un 5 por ciento al coste de un paquete de baterías, señala Ajay Rahgavan, que lidera el proyecto. Sin embargo, asegura que los sensores se amortizarían gracias a una reducción de hasta el 25 por ciento en el tamaño y coste de la batería.
Otro proyecto de la ARPA-E, en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, no solo está desarrollando sensores para células individuales, sino también tecnología que pudiera enfriar y calentar una célula desde dentro, manteniéndola a una temperatura óptima y alargando su vida útil.
También como parte del programa de la ARPA-E, Ford está desarrollando un probador de baterías extremadamente preciso capaz de detectar en qué momento se producen pequeñas cantidades de reacciones químicas no deseadas dentro de una célula. El objetivo a corto plazo es utilizar el probador para acelerar el desarrollo de nuevas composiciones químicas de batería. "No obstante, uno de nuestros sueños es tener versiones en miniatura instaladas en los coches", señala Alvaro Masias, investigador de baterías en Ford. Eso podría permitir que un vehículo controlara la cantidad de energía que se utiliza en función del rendimiento de la batería y el modo en que el coche está siendo conducido. "Si pudiésemos personalizar la forma en que controlamos la batería, en lugar de depender de reglas genéricas, cada cliente podría obtener el máximo provecho de la batería", afirma.
No todo el mundo está de acuerdo con que los sensores puedan reducir el tamaño de la batería tanto como afirma la ARPA-E. Bill Wallace, director del grupo de ingeniería de sistemas de baterías de GM, afirma que el desarrollo de mejores sensores es importante, pero quizá no sea posible reducir el tamaño de la batería entre un 20 y un 50 por ciento. "Eso es un gran salto", explica. Sería necesario conseguir todas las mejoras que sean teóricamente posibles, afirma, algo que rara vez resulta práctico. "Pero eso no es una razón para no estar trabajando en ello", añade. GM, aunque no forma parte del proyecto de la ARPA-E, también está trabajando en sensores de batería.
Estos sensores mejorados podrían informarnos sobre lo que sucede dentro de cada uno de los cientos de células que componen la batería de un vehículo eléctrico, y permitir a los fabricantes de automóviles almacenar más energía de forma segura. Un programa de 30 millones de dólares (22,7 millones de euros) de la ARPA-E, que lleva en marcha desde hace un año, está tratando de desarrollar la tecnología necesaria.
El desarrollo de nuevas composiciones químicas de batería puede tardar una década o más, por lo que aumentar las capacidades de las ya existentes podría ser una forma más rápida de reducir el coste de las baterías, uno de los principales motivos por los que la adopción de vehículos eléctricos no acaba de despegar (ver "Tesla está a la cabeza de la innovación en los coches eléctricos" y "Baterías mejoradas para coches eléctricos más competitivos").
Actualmente, los fabricantes de automóviles no permiten que sus baterías se carguen completamente, lo que ayuda a evitar altos niveles de tensión capaces de degradar los materiales de la batería o en algunos casos provocar incendios. También mantienen cierta capacidad en reserva en caso de sobrecalentamiento o de otros factores que reduzcan el rendimiento de la batería. Incluyen estas medidas de seguridad puesto que no saben exactamente lo que ocurre dentro de cada célula: la temperatura, la composición química, la tensión mecánica, los voltajes en cada electrodo, etcétera.
"Nos preguntamos, '¿qué ocurre si destapamos todo eso?', ¿Cuánto más se podría obtener de un sistema de baterías si realmente supiéramos lo que sucede en el interior de las células?", señala Ilan Gur, director de programa en la ARPA-E.
Basándose en simulaciones por ordenador, la agencia considera que contar con mejores datos, junto con un software de control de batería y modelos informáticos de baterías mejorados, permitiría que las células alcanzaran sus límites de forma segura. Si los fabricantes de automóviles pudieran sacar más provecho de cada célula de batería, podrían hacer que los paquetes de batería fueran más pequeños sin sacrificar el rendimiento.
Un proyecto en el Centro de Investigación de Palo Alto, uno de los 14 que componen el programa de la ARPA-E, está centrado en el desarrollo de sensores de batería de fibra óptica que, al no ser eléctricamente conductores, se podrían incrustar fácilmente dentro de las células de batería sin interferir con su rendimiento. El sistema de sensores podría añadir un 5 por ciento al coste de un paquete de baterías, señala Ajay Rahgavan, que lidera el proyecto. Sin embargo, asegura que los sensores se amortizarían gracias a una reducción de hasta el 25 por ciento en el tamaño y coste de la batería.
Otro proyecto de la ARPA-E, en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge, no solo está desarrollando sensores para células individuales, sino también tecnología que pudiera enfriar y calentar una célula desde dentro, manteniéndola a una temperatura óptima y alargando su vida útil.
También como parte del programa de la ARPA-E, Ford está desarrollando un probador de baterías extremadamente preciso capaz de detectar en qué momento se producen pequeñas cantidades de reacciones químicas no deseadas dentro de una célula. El objetivo a corto plazo es utilizar el probador para acelerar el desarrollo de nuevas composiciones químicas de batería. "No obstante, uno de nuestros sueños es tener versiones en miniatura instaladas en los coches", señala Alvaro Masias, investigador de baterías en Ford. Eso podría permitir que un vehículo controlara la cantidad de energía que se utiliza en función del rendimiento de la batería y el modo en que el coche está siendo conducido. "Si pudiésemos personalizar la forma en que controlamos la batería, en lugar de depender de reglas genéricas, cada cliente podría obtener el máximo provecho de la batería", afirma.
No todo el mundo está de acuerdo con que los sensores puedan reducir el tamaño de la batería tanto como afirma la ARPA-E. Bill Wallace, director del grupo de ingeniería de sistemas de baterías de GM, afirma que el desarrollo de mejores sensores es importante, pero quizá no sea posible reducir el tamaño de la batería entre un 20 y un 50 por ciento. "Eso es un gran salto", explica. Sería necesario conseguir todas las mejoras que sean teóricamente posibles, afirma, algo que rara vez resulta práctico. "Pero eso no es una razón para no estar trabajando en ello", añade. GM, aunque no forma parte del proyecto de la ARPA-E, también está trabajando en sensores de batería.
El genoma del bacilo de la tuberculosis destapa su origen y sus debilidades
A primera vista, la tuberculosis no parece una enfermedad problemática. Existen tratamientos que logran la curación total y, pese a que el 50% de la población mundial está infectada por el bacilo que provoca el trastorno -denominado 'Mycobacterium tuberculosis- sólo entre un 5 y un 10% de los contagiados desarrollará la enfermedad. Sin embargo, cuando se la observa un poco más de cerca, se descubre enseguida que la tuberculosis es, en realidad, un escollo difícil de salvar.
En los últimos años, las cepas resistentes a fármacos han aumentado mucho, sobre todo en países donde el sida es una lacra importante, como en los de África, y también en aquellos donde el hacinamiento y un mal tratamiento fortalece a las bacterias, como ocurrió en Rusia. Pero no son esos los únicos lugares en los que las resistencias se hacen fuerte. En países como el nuestro -con unos 50 casos al año- también dan la cara.
El problema de estas 'megabacterias' es, por un lado, el aumento del coste del tratamiento que precisan y, por otro, la posibilidad de que se empiecen a diseminar más fácilmente y volvamos a una situación anterior a la 'era' de los antibióticos.
Esa situación es la que pretenden evitar diferentes grupos de investigación en todo el mundo con el análisis del genoma de las diferentes cepas del 'M. tuberculosis'. Aunque en los últimos años se han publicado varios estudios sobre el tema, ahora la revista 'Nature Genetics'acaba de publicar el mayor trabajo de secuenciación del genoma del bacilo de la tuberculosis.
Una mina de información
Realizado por grupos de diferentes países, entre los que se encuentra España, esta macro investigación ha sido señalada por algunos científicos como una mina de información sobre cómo el patógeno ha evolucionado en el tiempo y qué mutaciones en su genoma le han permitido crear resistencias frente a los actuales tratamientos.
"Hasta ahora se habían secuenciado aproximadamente unos 22 genomas de tuberculosis. Con este trabajo, tenemos la información de más de 400 cepas nuevas. Estos estudios reflejan el miedo, la preocupación, de que el bacilo se adapte tan bien que se vuelva al pasado, sin que ningún tratamiento sea eficaz para combatirlo", afirma Carlos Martín, investigador del Grupo de Genética de Micobacterias del CIBER de Enfermedades Respiratorias, quien con este grupo y también desde del departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza se está dedicando al desarrollo de una nueva vacuna contra esta enfermedad, que actualmente está en pruebas.
Porque la historia de la tuberculosis es la historia del ser humano, tal y como refleja uno de los trabajos que se publican ahora y que ha sido dirigido por el español Iñaki Comas, de la Unidad de Salud y Genómica del Centro de Investigación de Salud Pública de Valencia. Tras el estudio de 259 aislados clínicos de la bacteria (procedentes de muestras de pacientes) de diferentes zonas geográficas (África, Europa, América, Asia...) y su secuenciación genómica masiva, el equipo de Comas ha podido determinar que la asociación entre la bacteria de la tuberculosis y los humanos se data en unos 70.000 años, antes de que los humanos dejaran África.
"Demostramos importantes paralelismos entre la distribución geográfica actual de las diferencias entre aislados clínicos de la bacteria y de las poblaciones humanas. Esto sugiere que la bacteria acompañó a los humanos que salieron de África y poblaron el resto del mundo, ha sido capaz de adaptarse de poblaciones humanas muy pequeñas y nómadas en África a tribus más sedentarias, coincidiendo con el desarrollo de la agricultura y ganadería, que se asentaron en poblados más o menos permanentes dando lugar a una explosión demográfica y a un fuerte incremento de la densidad poblacional hace 10.000 años, en el periodo conocido como Neolítico", explica Comas.
Por este motivo, afirma este investigador, se podría decir que el éxito de la humanidad ha dado lugar también al éxito de la bacteria y, por consecuencia, a un mayor número de casos de la enfermedad y de muertes. Porque en sus inicios, la 'M. tuberculosis' era menos virulenta pues era su estrategia para evitar su extinción, ya que el único reservorio, el único hábitat, para esta bacteria es el humano. A medida que la densidad poblacional fue mayor y el número de hospedadores no fue un problema limitante, el patógeno empezó a hacerse más agresivo.
Claves contra las resistencias
A lo largo de esa evolución, la bacteria ha ido acumulando al menos 30.000 variaciones en su genoma, que tampoco son muchas si se la compara con otros patógenos, y quizás se deba a que su replicación es lenta "y, porque al estar asociada al humano, se pierde mucho polimorfismo [cambios en el ADN]", señala el investigador valenciano.
La secuenciación genómica masiva de este bacilo no sólo ha permitido conocer los cambios que han originado su historia 'familiar' sino también las variaciones genómicas y los genes involucrados con las resistencias a los fármacos. Así, en el estudio dirigido por Maha Farhat, del Hospital General de Massachusetts (EEUU), en el que secuenciaron el genoma de 123 cepas del bacilo, identificaron 39 regiones genómicas relacionadas con resistencias. "Algunas de ellas tienen funciones desconocidas, pero el resto están asociadas con el mantenimiento de la pared celular y con enzimas que reaccionan a fármacos para compensar su acción o generar directamente resistencias", explica a EL MUNDO Farhat.
En la misma línea ha ido el trabajo del equipo de David Allan, del departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Rutgers, en New Jersey (EEUU), pero centrándose en aquellas mutaciones genéticas que confieren resistencia a uno de los fármacos de primera línea en el tratamiento de la tuberculosis, el etambutol. "Nuestro estudio contradice la creencia común de que las resistencias a los fármacos están causadas por mutaciones de un único paso. Lo que hemos visto, al menos con el etambutol, es que el proceso es complejo", señalan en el artículo estos investigadores.
Pero, ¿qué relevancia clínica podrían tener estos datos? "Esperamos que estas mutaciones se puedan utilizar para ampliar las herramientas de diagnóstico utilizadas actualmente", afirma Farhat. Con las nuevas técnicas moleculares, como las utilizadas en estos trabajos, se obtiene un resultado mucho más rápido y con un menor riesgo de peligro biológico. "También esperamos que estas mutaciones puedan ampliar nuestra comprensión de cómo se desarrollan las resistencias a los medicamentos allanando el camino para conseguir mejores formas de tratar la tuberculosis resistente e incluso lograr la prevención de la farmacorresistencia", indica esta especialista.
Una aspiración necesaria ya que, según estudios previos, la prevalencia de tuberculosis multirresistente y extremadamente resistente alcanza o supera el 10% en algunos lugares. Cuando un caso así aparece las opciones para tratarle son limitadas, caras y difíciles: los fármacos necesarios pueden costar hasta 200 veces más que los que se usan para la tuberculosis común. Además, la duración del tratamiento debe ser de dos años, frente a los seis meses en los casos más simples, y los efectos secundarios pueden ser graves como la sordera o la psicosis.
Situación en España
Sofía Samper, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (Zaragoza) y miembro del CIBERES, está al frente de la base de datos Nacional e Iberoamericana de tuberculosis multirresistente que identifica el número de este tipo de cepas que circulan en España desde que fue creada en 1998, junto con el Instituto de Salud Carlos III. "Hay más de 500 registradas. Tenemos una media de casos de unos 50 al año, aunque hemos comprobado que, en los últimos años, hay menos, probablemente coincidiendo con la salida de inmigrantes del país", afirma.
La idea, o el impulso, para crear este registro vino propiciada por el brote que se produjo en nuestro país en los años 90 de una cepa extremadamente resistente. "Desde entonces, además de la base de datos, se crearon en los hospitales habitaciones separadas, con un sistema especial de ventilación, para que el paciente permanezca allí aislado hasta que su enfermedad deje de ser contagiosa, lo que se consiguen en una o dos semanas desde el inicio del tratamiento en los casos de cepas sensibles, porque si son multirresistentes la atención que requerirá hasta dos meses".
Estas mejoras en el tratamiento y vigilancia han propiciado que, en los últimos años y tras la estabilización de la epidemia de VIH en España, los casos de tuberculosis se hayan estabilizado y sigan la tendencia paulatina a disminuir.
"Ahora tenemos unos 15 episodios por 100.000 habitantes. Un tercio o algo más se dan en inmigrantes, que venían ya infectados de su país o que han adquirido la cepa aquí. Pero tenemos la suerte de que hay muchos grupos que están trabajando muy bien, tanto desde el punto de vista básico como aplicado. Hay grupos potentes que están investigando en una vacuna y también en epidemiología. Creo que ese esfuerzo nos ha librado de estar teniendo más problemas", señala Emilio Bouza, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Coincide con su punto de vista Juan Ruiz Manzano, jefe del servicio de Neumología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, quien subraya que en nuestro país se está produciendo un "descenso lento y progresivo del número de casos y una concentración de estos en las grandes ciudades", como ocurre en la mayoría de los países desarrollados.
Para este especialista, pese a los avances, es fundamental no bajar la guardia, sobre todo con la tuberculosis resistente. "En general las resistencias siempre son producto de la mano del hombre. Se producen por un tratamiento mal indicado o por un abandono prematuro de la medicación por parte del paciente. Y hay que estar atentos para prevenir esta posibilidad", concluye.
En busca de la vacuna
Cada año se producen más de nueve millones de nuevos casos de tuberculosis en el mundo y aproximadamente dos millones de personas mueren por culpa de esta enfermedad, según datos de la Organización Mundial de la Salud. A pesar de que existen tratamientos efectivos frente al bacilo responsable, la duración necesaria de esta terapia, seis meses en el mejor de los casos, y la aparición de resistencias a dos o más fármacos está dando lugar a que cada vez sean más los pacientes infectados por estas cepas. Este hecho supone la imposibilidad de llevar a cabo un tratamiento en algunos puntos del planeta, ya que debe prolongarse durante dos años y su coste es imposible tanto para el paciente como para los sistemas sanitarios de los países en desarrollo. De ahí, que muchos grupos se centren en la búsqueda de una vacuna más eficaz contra la tuberculosis.
Uno de ellos es el liderado por Carlos Martín que, aunque no es el único involucrado en esa lucha sí aporta una propuesta diferente. Los otros equipos investigadores están centrados en la mejora de la actual e ineficiente vacuna BCG (Bacilo de Calmette y Guerin), una cepa obtenida a partir de un bacilo tuberculoso aislado de vacas, y tratada para disminuir su patogenicidad para los humanos. "Nuestra vacuna se basa en una cepa humana, que tienen más de 100 genes distintos al de la BCG. Se trata de una cepa muy atenuada, que se adapta tanto al organismo humano que no produce una enfermedad, pero sí es visible para el sistema inmunológico. El objetivo es que esa vacuna entrene a este sistema de las defensas, para que esté alerta y proteja frente a las cepas humanas".
El pasado mes de octubre se autorizó el primer ensayo con esta vacuna, para comprobar su seguridad y capacidad inmunogénica en 36 voluntarios adultos sanos en el Complejo Hospitalario de la Universidad de Vaudois (Lausana, Suiza). "Esperamos que los primeros resultados de seguridad estarán en octubre y para el próximo año se esperan los datos de inmunogenicidad", asegura este experto. De conseguirse resultados positivos, sería la primera vacuna contra la tuberculosis con una cepa humana atenuada, desarrollada por una empresa española Biofabri, que cuenta con el apoyo económico de la Fundación Bill & Melinda Gates y con el de la Iniciativa Europea contra la Tuberculosis (TBVI). No obstante, como explica el 'padre' de la vacuna, se trata de un proyecto europeo que quiere "ver si este producto es tan bueno en humanos como se ha visto en animales". BBC Salud
En los últimos años, las cepas resistentes a fármacos han aumentado mucho, sobre todo en países donde el sida es una lacra importante, como en los de África, y también en aquellos donde el hacinamiento y un mal tratamiento fortalece a las bacterias, como ocurrió en Rusia. Pero no son esos los únicos lugares en los que las resistencias se hacen fuerte. En países como el nuestro -con unos 50 casos al año- también dan la cara.
El problema de estas 'megabacterias' es, por un lado, el aumento del coste del tratamiento que precisan y, por otro, la posibilidad de que se empiecen a diseminar más fácilmente y volvamos a una situación anterior a la 'era' de los antibióticos.
Esa situación es la que pretenden evitar diferentes grupos de investigación en todo el mundo con el análisis del genoma de las diferentes cepas del 'M. tuberculosis'. Aunque en los últimos años se han publicado varios estudios sobre el tema, ahora la revista 'Nature Genetics'acaba de publicar el mayor trabajo de secuenciación del genoma del bacilo de la tuberculosis.
Una mina de información
Realizado por grupos de diferentes países, entre los que se encuentra España, esta macro investigación ha sido señalada por algunos científicos como una mina de información sobre cómo el patógeno ha evolucionado en el tiempo y qué mutaciones en su genoma le han permitido crear resistencias frente a los actuales tratamientos.
"Hasta ahora se habían secuenciado aproximadamente unos 22 genomas de tuberculosis. Con este trabajo, tenemos la información de más de 400 cepas nuevas. Estos estudios reflejan el miedo, la preocupación, de que el bacilo se adapte tan bien que se vuelva al pasado, sin que ningún tratamiento sea eficaz para combatirlo", afirma Carlos Martín, investigador del Grupo de Genética de Micobacterias del CIBER de Enfermedades Respiratorias, quien con este grupo y también desde del departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza se está dedicando al desarrollo de una nueva vacuna contra esta enfermedad, que actualmente está en pruebas.
Porque la historia de la tuberculosis es la historia del ser humano, tal y como refleja uno de los trabajos que se publican ahora y que ha sido dirigido por el español Iñaki Comas, de la Unidad de Salud y Genómica del Centro de Investigación de Salud Pública de Valencia. Tras el estudio de 259 aislados clínicos de la bacteria (procedentes de muestras de pacientes) de diferentes zonas geográficas (África, Europa, América, Asia...) y su secuenciación genómica masiva, el equipo de Comas ha podido determinar que la asociación entre la bacteria de la tuberculosis y los humanos se data en unos 70.000 años, antes de que los humanos dejaran África.
"Demostramos importantes paralelismos entre la distribución geográfica actual de las diferencias entre aislados clínicos de la bacteria y de las poblaciones humanas. Esto sugiere que la bacteria acompañó a los humanos que salieron de África y poblaron el resto del mundo, ha sido capaz de adaptarse de poblaciones humanas muy pequeñas y nómadas en África a tribus más sedentarias, coincidiendo con el desarrollo de la agricultura y ganadería, que se asentaron en poblados más o menos permanentes dando lugar a una explosión demográfica y a un fuerte incremento de la densidad poblacional hace 10.000 años, en el periodo conocido como Neolítico", explica Comas.
Por este motivo, afirma este investigador, se podría decir que el éxito de la humanidad ha dado lugar también al éxito de la bacteria y, por consecuencia, a un mayor número de casos de la enfermedad y de muertes. Porque en sus inicios, la 'M. tuberculosis' era menos virulenta pues era su estrategia para evitar su extinción, ya que el único reservorio, el único hábitat, para esta bacteria es el humano. A medida que la densidad poblacional fue mayor y el número de hospedadores no fue un problema limitante, el patógeno empezó a hacerse más agresivo.
Claves contra las resistencias
A lo largo de esa evolución, la bacteria ha ido acumulando al menos 30.000 variaciones en su genoma, que tampoco son muchas si se la compara con otros patógenos, y quizás se deba a que su replicación es lenta "y, porque al estar asociada al humano, se pierde mucho polimorfismo [cambios en el ADN]", señala el investigador valenciano.
La secuenciación genómica masiva de este bacilo no sólo ha permitido conocer los cambios que han originado su historia 'familiar' sino también las variaciones genómicas y los genes involucrados con las resistencias a los fármacos. Así, en el estudio dirigido por Maha Farhat, del Hospital General de Massachusetts (EEUU), en el que secuenciaron el genoma de 123 cepas del bacilo, identificaron 39 regiones genómicas relacionadas con resistencias. "Algunas de ellas tienen funciones desconocidas, pero el resto están asociadas con el mantenimiento de la pared celular y con enzimas que reaccionan a fármacos para compensar su acción o generar directamente resistencias", explica a EL MUNDO Farhat.
En la misma línea ha ido el trabajo del equipo de David Allan, del departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Rutgers, en New Jersey (EEUU), pero centrándose en aquellas mutaciones genéticas que confieren resistencia a uno de los fármacos de primera línea en el tratamiento de la tuberculosis, el etambutol. "Nuestro estudio contradice la creencia común de que las resistencias a los fármacos están causadas por mutaciones de un único paso. Lo que hemos visto, al menos con el etambutol, es que el proceso es complejo", señalan en el artículo estos investigadores.
Pero, ¿qué relevancia clínica podrían tener estos datos? "Esperamos que estas mutaciones se puedan utilizar para ampliar las herramientas de diagnóstico utilizadas actualmente", afirma Farhat. Con las nuevas técnicas moleculares, como las utilizadas en estos trabajos, se obtiene un resultado mucho más rápido y con un menor riesgo de peligro biológico. "También esperamos que estas mutaciones puedan ampliar nuestra comprensión de cómo se desarrollan las resistencias a los medicamentos allanando el camino para conseguir mejores formas de tratar la tuberculosis resistente e incluso lograr la prevención de la farmacorresistencia", indica esta especialista.
Una aspiración necesaria ya que, según estudios previos, la prevalencia de tuberculosis multirresistente y extremadamente resistente alcanza o supera el 10% en algunos lugares. Cuando un caso así aparece las opciones para tratarle son limitadas, caras y difíciles: los fármacos necesarios pueden costar hasta 200 veces más que los que se usan para la tuberculosis común. Además, la duración del tratamiento debe ser de dos años, frente a los seis meses en los casos más simples, y los efectos secundarios pueden ser graves como la sordera o la psicosis.
Situación en España
Sofía Samper, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (Zaragoza) y miembro del CIBERES, está al frente de la base de datos Nacional e Iberoamericana de tuberculosis multirresistente que identifica el número de este tipo de cepas que circulan en España desde que fue creada en 1998, junto con el Instituto de Salud Carlos III. "Hay más de 500 registradas. Tenemos una media de casos de unos 50 al año, aunque hemos comprobado que, en los últimos años, hay menos, probablemente coincidiendo con la salida de inmigrantes del país", afirma.
La idea, o el impulso, para crear este registro vino propiciada por el brote que se produjo en nuestro país en los años 90 de una cepa extremadamente resistente. "Desde entonces, además de la base de datos, se crearon en los hospitales habitaciones separadas, con un sistema especial de ventilación, para que el paciente permanezca allí aislado hasta que su enfermedad deje de ser contagiosa, lo que se consiguen en una o dos semanas desde el inicio del tratamiento en los casos de cepas sensibles, porque si son multirresistentes la atención que requerirá hasta dos meses".
Estas mejoras en el tratamiento y vigilancia han propiciado que, en los últimos años y tras la estabilización de la epidemia de VIH en España, los casos de tuberculosis se hayan estabilizado y sigan la tendencia paulatina a disminuir.
"Ahora tenemos unos 15 episodios por 100.000 habitantes. Un tercio o algo más se dan en inmigrantes, que venían ya infectados de su país o que han adquirido la cepa aquí. Pero tenemos la suerte de que hay muchos grupos que están trabajando muy bien, tanto desde el punto de vista básico como aplicado. Hay grupos potentes que están investigando en una vacuna y también en epidemiología. Creo que ese esfuerzo nos ha librado de estar teniendo más problemas", señala Emilio Bouza, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Coincide con su punto de vista Juan Ruiz Manzano, jefe del servicio de Neumología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, quien subraya que en nuestro país se está produciendo un "descenso lento y progresivo del número de casos y una concentración de estos en las grandes ciudades", como ocurre en la mayoría de los países desarrollados.
Para este especialista, pese a los avances, es fundamental no bajar la guardia, sobre todo con la tuberculosis resistente. "En general las resistencias siempre son producto de la mano del hombre. Se producen por un tratamiento mal indicado o por un abandono prematuro de la medicación por parte del paciente. Y hay que estar atentos para prevenir esta posibilidad", concluye.
En busca de la vacuna
Cada año se producen más de nueve millones de nuevos casos de tuberculosis en el mundo y aproximadamente dos millones de personas mueren por culpa de esta enfermedad, según datos de la Organización Mundial de la Salud. A pesar de que existen tratamientos efectivos frente al bacilo responsable, la duración necesaria de esta terapia, seis meses en el mejor de los casos, y la aparición de resistencias a dos o más fármacos está dando lugar a que cada vez sean más los pacientes infectados por estas cepas. Este hecho supone la imposibilidad de llevar a cabo un tratamiento en algunos puntos del planeta, ya que debe prolongarse durante dos años y su coste es imposible tanto para el paciente como para los sistemas sanitarios de los países en desarrollo. De ahí, que muchos grupos se centren en la búsqueda de una vacuna más eficaz contra la tuberculosis.
Uno de ellos es el liderado por Carlos Martín que, aunque no es el único involucrado en esa lucha sí aporta una propuesta diferente. Los otros equipos investigadores están centrados en la mejora de la actual e ineficiente vacuna BCG (Bacilo de Calmette y Guerin), una cepa obtenida a partir de un bacilo tuberculoso aislado de vacas, y tratada para disminuir su patogenicidad para los humanos. "Nuestra vacuna se basa en una cepa humana, que tienen más de 100 genes distintos al de la BCG. Se trata de una cepa muy atenuada, que se adapta tanto al organismo humano que no produce una enfermedad, pero sí es visible para el sistema inmunológico. El objetivo es que esa vacuna entrene a este sistema de las defensas, para que esté alerta y proteja frente a las cepas humanas".
El pasado mes de octubre se autorizó el primer ensayo con esta vacuna, para comprobar su seguridad y capacidad inmunogénica en 36 voluntarios adultos sanos en el Complejo Hospitalario de la Universidad de Vaudois (Lausana, Suiza). "Esperamos que los primeros resultados de seguridad estarán en octubre y para el próximo año se esperan los datos de inmunogenicidad", asegura este experto. De conseguirse resultados positivos, sería la primera vacuna contra la tuberculosis con una cepa humana atenuada, desarrollada por una empresa española Biofabri, que cuenta con el apoyo económico de la Fundación Bill & Melinda Gates y con el de la Iniciativa Europea contra la Tuberculosis (TBVI). No obstante, como explica el 'padre' de la vacuna, se trata de un proyecto europeo que quiere "ver si este producto es tan bueno en humanos como se ha visto en animales". BBC Salud
domingo, 1 de septiembre de 2013
Alcohol sube el riesgo de cáncer de mama antes del primer embarazo
Las mujeres jóvenes que toman alcohol diariamente antes de quedar embarazadas tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama, según un estudio estadounidense.
Cada bebida que una mujer toma al día desde el comienzo de sus periodos menstruales hasta su primera gestación a término aumenta su riesgo de cáncer de mama en un 13%, según el trabajo publicado en la revista del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
Los hallazgos se basaron en una encuesta a 91.005 madres en un vasto estudio de salud de Estados Unidos desde 1989 hasta 2009.
Los investigadores también encontraron que cada copa diaria adicional -tanto de cerveza como vino o licor fuerte- aumentaba en un 15% el riesgo de sufrir enfermedad proliferativa benigna de mama.
La presencia de estas lesiones no cancerosas también contribuye a aumentar el riesgo de cáncer de mama, según los expertos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.
Las células de los tejidos mamarios son particularmente susceptibles debido a que crecen rápidamente y proliferan durante y después de la adolescencia, dijeron los investigadores.
Otro factor es la prolongación del período de tiempo entre la primera menstruación y el primer parto, una tendencia que probablemente continuará.
"La reducción de consumo de menos de una bebida al día, especialmente durante este período de tiempo, es una estrategia clave para reducir el riesgo de cáncer de mama", dijo el autor del estudio, Graham Colditz, del Centro de Cáncer Siteman del Barnes-Jewish Hospital y la Universidad de Washington.
Investigaciones anteriores ya habían encontrado una relación entre el consumo de alcohol y un riesgo mayor de cáncer de mama.
"Se toma cada vez más alcohol en los campus universitarios y en la adolescencia, y no muchos consideran la posibilidad de riesgo en el futuro", dijo Colditz.
Las autoridades sanitarias dicen que una de cada ocho mujeres será diagnosticada con cáncer de mama en su vida.
Los factores de riesgo son envejecimiento, antecedentes familiares de cáncer de mama, mamas densas, menstruación temprana, menopausia tardía, tener el primer hijo después de los 30 años o no tener hijos, obesidad y consumo de alcohol. (Doc Salud)
Cada bebida que una mujer toma al día desde el comienzo de sus periodos menstruales hasta su primera gestación a término aumenta su riesgo de cáncer de mama en un 13%, según el trabajo publicado en la revista del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
Los hallazgos se basaron en una encuesta a 91.005 madres en un vasto estudio de salud de Estados Unidos desde 1989 hasta 2009.
Los investigadores también encontraron que cada copa diaria adicional -tanto de cerveza como vino o licor fuerte- aumentaba en un 15% el riesgo de sufrir enfermedad proliferativa benigna de mama.
La presencia de estas lesiones no cancerosas también contribuye a aumentar el riesgo de cáncer de mama, según los expertos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.
Las células de los tejidos mamarios son particularmente susceptibles debido a que crecen rápidamente y proliferan durante y después de la adolescencia, dijeron los investigadores.
Otro factor es la prolongación del período de tiempo entre la primera menstruación y el primer parto, una tendencia que probablemente continuará.
"La reducción de consumo de menos de una bebida al día, especialmente durante este período de tiempo, es una estrategia clave para reducir el riesgo de cáncer de mama", dijo el autor del estudio, Graham Colditz, del Centro de Cáncer Siteman del Barnes-Jewish Hospital y la Universidad de Washington.
Investigaciones anteriores ya habían encontrado una relación entre el consumo de alcohol y un riesgo mayor de cáncer de mama.
"Se toma cada vez más alcohol en los campus universitarios y en la adolescencia, y no muchos consideran la posibilidad de riesgo en el futuro", dijo Colditz.
Las autoridades sanitarias dicen que una de cada ocho mujeres será diagnosticada con cáncer de mama en su vida.
Los factores de riesgo son envejecimiento, antecedentes familiares de cáncer de mama, mamas densas, menstruación temprana, menopausia tardía, tener el primer hijo después de los 30 años o no tener hijos, obesidad y consumo de alcohol. (Doc Salud)
¿Podría la vida haber comenzado en Marte?
La noticia de que el científico Steven Benner afirmó que la vida podría haberse originado en Marte y luego llegado a la Tierra, no hizo más que levantar sospechas entre los más legos en la materia. ¿Cómo es esto posible? ¿En qué se basan los científicos para decir estas cosas? ¿Por qué no comparten lo que están tomando?
El argumento de Benner es que el Boro y el Molibdeno, dos elementos fundamentales para la creación de moléculas de ARN, no podrían haber existido en la cantidad suficiente en nuestro planeta hace más de 3.000 millones de años, cuando se especula que comenzó la vida. Pero para llegar a esto tenemos que hacer una breve introducción.
Retrocediendo hasta el origen de la vida
La Teoría de la Evolución, popularizada por Darwin en 1859 y perfeccionada por otros científicos más adelante, explica cómo los individuos más aptos para un ambiente sobreviven, se reproducen y heredan a sus hijos sus características. A través de miles de generaciones comienzan a producirse cambios cada vez más grandes que puede terminar en que dos individuos con características diferentes no puedan reproducirse entre sí. Esto es lo que se denomina especiación, y explica cómo con el tiempo las especies cambian y se diversifican.
Si comenzáramos a retroceder en el tiempo podríamos ver cómo las ramas del árbol de las especies se van uniendo y nos encontraríamos con que por ejemplo, todos los mamíferos (unas 5486 especies) descendemos de un ancestro común que pobló la Tierra hace unos 200 millones de años. Tanto esos mamíferos como los reptiles y anfibios que convivían en ese período, se desprendieron de los primeros anfibios que tocaron tierra firme hace 300 millones de años. Y estos surgen de alguna especie que descendió de los primeros seres multicelulares complejos que aparecieron en la llamada “Explosión Cámbrica”, hace entre 542 y 530 millones de años.
El camino hacia atrás de la Evolución nos lleva a encontrar organismos cada vez más simples. Los estudios geológicos muestran que la atmósfera se llenó de oxígeno hace unos 2200 millones de años, creado probablemente por microorganismos que hacían fotosíntesis, y las primeras alteraciones químicas de origen biológico en rocas datan de aproximadamente 3800 millones de años atrás. Se cree que ahí comenzó la vida en la Tierra. Pero, ¿Cómo?
En algún momento las moléculas inorgánicas simples se conectaron de cierta forma que crearon estructuras que podían reproducirse. Uno de los primeros experimentos para intentar verificar si algo así era posible fue realizado en 1953 por los químicos norteamericanos Stanley Miller y Harold Clayton Urey. Los científicos colocaron metano, amoníaco, hidrógeno, dióxido de carbono, nitrógeno y agua (todos elementos que se encuentran en abundancia en nuestro planeta), y lo sometieron a altas temperaturas y descargas eléctricas, simulando lo que podría haber sido el clima en esa época. Luego de un tiempo vieron cómo se formaban sustancias orgánicas como glucosa, ácido acético y otros pilares básicos de las proteínas. Otros científicos repitieron el experimento más adelante y también obtuvieron ácidos nucleicos.
Volcanes, rayos cósmicos, meteoritos y todo tipo de químicos
disueltos en el agua. Un lugar poco amigable para el fotógrafo
|
La creación primigenia puede haberse dado en otro planeta, o incluso en el espacio: en la superficie de algún asteroide o cometa. La hipótesis de que la vida comenzó afuera de nuestro planeta se llama exogénesis, y la idea de que vino a instalarse aquí, panspermia.
El hecho de que la vida haya surgido fuera de nuestro planeta no resuelve el misterio del origen de la vida, sino que lo traslada a algún otro lugar desconocido. Y crea la nueva pregunta de qué lugares podrían ser habitados por microorganismos.
Desde los años ’80, muchos biólogos se han dedicado a investigar cuáles son las máximas temperaturas, presiones y condiciones de acidez que puede soportar la vida. No sólo para saber si podrían resistir las extrañas condiciones de otros planetas o lo inhóspito del espacio, sino también la violencia del impacto de un meteorito. En esta búsqueda han encontrado una gran variedad de microorganismos a los que denominaron extremófilos. En Wikipedia hay una interesante lista de diferentes extremófilos conocidos, y qué “poder especial” tiene cada uno: vivir en zonas de pruebas nucleares, el fondo del océano, ácido hirviendo o el exterior de naves espaciales.
Un nuevo punto para la exogénesis
Según Steven Benner, el Boro y el Molibdeno son dos elementos fundamentales para evitar que la mezcla de moléculas orgánicas y calor se conviertan en alquitrán. El análisis de un meteorito marciano mostró que hubo boro en aquella época, y ahora también se cree que pudo haber algún óxido de Molibdeno.
Y por otro lado, el agua resulta ser muy corrosiva para biopolímeros como el ARN, ADN y las proteínas, e impide la formación de altas concentraciones de Boro. De acuerdo a los últimos descubrimientos del Curiosity, en Marte había muchos de estos elementos, y el agua corría en ríos pero sin inundar casi todo el planeta como sucedía en la Tierra.
Sólo queda esperar para ver si se pueden confirmar los datos con nuevas observaciones, y de forma ideal, ver si se puede hacer un experimento al estilo del de Miller y Urey que nos lleve más lejos.
Lo más probable es que nunca sepamos realmente cuándo se originó la vida. La historia del universo es bastante larga, y la autorreplicación de una secuencia de moléculas dura un instante. Pero los nuevos descubrimientos parecen ir acotando las posibilidades, y plantean preguntas cada vez más interesantes. (Naukas)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)