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lunes, 25 de noviembre de 2013

Los pacientes con alzhéimer beben más agua si tiene gusto a limón y es de color amarillo

El equipo técnico de la Residencia y Centro de Día Oms-Sant Miquel, dependiente del Govern, ha llevado a cabo durante este año y 2012 un ensayo clínico, denominado EsenciAL, cuyos resultados constatan que los pacientes con alzhéimer moderado beben más agua (un 46%) si ésta tiene aditivo de limón y es de color amarillo.

Este ensayo se ha realizado con el objetivo de incrementar la ingesta de líquidos entre los residentes y evitar la deshidratación que suelen sufrir las personas mayores, que se incrementa entre las personas que padecen demencias como el alzheimer.

Desde el Govern, han indicado, en un comunicado, que los resultados obtenidos son positivos, ya que se consigue que los mayores beban más con estímulos visuales y gustativos que no varían la composición del agua.
Así, a partir de ahora, los centros aplicarán estas técnicas para garantizar y mejorar la hidratación de la población atendida. Igualmente, se difundirá el estudio entre el resto de residencias --tanto públicas como concertadas-- por si están interesadas en aplicarlo en sus centros.

Esta investigación surgió de la iniciativa del propio personal de la residencia, consciente de que, a partir de una determinada edad, el contenido de agua en el cuerpo disminuye y los mayores precisan de un estímulo más intenso para sentir sed.

Por eso, disminuye la ingesta de líquidos, con el consecuente peligro de deshidratación. Estos riesgos se incrementan entre las personas mayores que sufren enfermedades relacionadas con el sistema nervioso central, como parkinson o demencias.

Cabe resaltar que los resultados indicaron que la ingesta de agua se mantuvo prácticamente estable, con un total de 3.120 cc y 3.080 cc, respectivamente.
La ingesta de agua con aditivo de fresa y colorante rojo fue de 3.650 cc, un 17% más y cuando el aditivo era de limón y el color amarillo, los mayores bebieron un 46% más, con un volumen total de 4.530 cc. Fuente: EP

viernes, 15 de noviembre de 2013

Asocian el alzhéimer con la pérdida de espesor de dos capas de la retina

Un estudio en ratones modificados genéticamente relaciona esta patología con el adelgazamiento de las capas nuclear interna y de las células ganglionares.

Un equipo internacional de investigadores que estudia la relación entre la pérdida de visión y el alzhéimer acaba de descrubrir que la pérdida de una capa de células de la retina podría revelar la presencia de esta patología.

Estos científicos, pertenecientes al Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC, en sus siglas en inglés) y a la Universidad de Hong Kong, en China, examinaron las retinas de los ojos de ratones manipulados genéticamente para desarrollar la enfermedad , tal y como explicaron ayer durante la presentación de su investigación en Neurociencia 2013, la reunión anual de la Sociedad para la Neurociencia.

"La retina es una extensión del cerebro, por lo que tiene sentido ver si también se encuentran en el ojo los mismos procesos patológicos que hay en el cerebro con alzhéimer", explica R. Scott Turner, director del Programa de Trastornos de la Memoria en GUMC y el único autor estadounidense de este estudio. "Sabemos que hay una asociación entre el glaucoma y la enfermedad de Alzheimer ya que ambos se caracterizan por la pérdida de neuronas, pero los mecanismos no están claros", añade.

Pérdida de grosor

Turner señala que muchos investigadores consideran cada vez más el glaucoma como una enfermedad neurodegenerativa similar al alzhéimer. La investigación se ha centrado en la capa de las células ganglionares de la retina, que transmite la información visual a través del nervio óptico al cerebro, antes, no obstante, de esa transmisión, las células ganglionares de la retina reciben información de otra capa llamada capa nuclear interna.

En su trabajo, estos investigadores analizaron el grosor de la retina, incluyendo la capa nuclear interna y la capa de células ganglionares y encontraron una pérdida significativa de espesor en ambas. La capa nuclear interna presentó una pérdida del 37 por ciento de las neuronas y la capa de células ganglionares, una pérdida del 49 por ciento en comparación con los ratones de control sanos emparejados por edad. JANO.ES 

martes, 22 de octubre de 2013

Biomarcadores permitirán identificar el alzhéimer hasta 10 años antes de sus primeros síntomas

Detectar el alzhéimer antes de que aparezca podría ser posible gracias a una serie de biomarcadores que acaban de identificar un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.). Los expertos afirman que medir los niveles de ciertas proteínas en el líquido cefalorraquídeo (LCR ) puede predecir el deterioro cognitivo de la enfermedad de Alzheimer antes de que aparezcan los primeros síntomas de pérdida de memoria.

La identificación de dichos biomarcadores podría proporcionar la herramienta tan buscada para facilitar el uso temprano de los tratamientos con el fin de prevenir o detener la progresión de la enfermedad, sin que las personas hayan sufrido el deterioro cognitivo.

La mayoría de los ensayos clínicos realizados con fármacos dirigidos a detener el daño cerebral del alzhéimer han fracasado. Y muchos expertos creen que el principal problema radica en que se administran cuando el deterioro cerebral ya se ha producido, y los pacientes ya tienen síntomas. «Cuando vemos a pacientes con hipertensión y colesterol alto no esperamos a tratar a que se presente insuficiencia cardíaca. Y, en el alzhéimer, podría ser posible hacer lo mismo», afirma Marilyn Albert, investigadora principal del estudio que se publican en Neurology. «Sin embargo, hasta ahora ha sido muy difícil predecir con antelación la enfermedad, a pesar de que sabemos que comienza a desarrollarse en el cerebro por lo menos una década antes de la aparición de los primeros síntomas».

Para el nuevo estudio , los investigadores analizaron una serie de biomarcadores recogidos en la base de datos BIOCARD - un proyecto realizado entre 1995 y 2005 sobre biomarcadores de demencia-, en 265 voluntarios sanos de mediana edad. Unas tres cuartas partes del grupo tenían un familiar cercano con enfermedad de Alzheimer, un factor de riesgo para el desarrollo de este trastorno.

Durante el periodo que duró el trabajo, 1995-2005, se les realizó anualmente una serie de pruebas neuropsicológicas a los voluntarios, que se repitieron a partir de 2009. Los resultados mostraron dos proteínas claves ya conocidas: tau fosforilada y la beta-amiloide que se encuentran en el líquido cefalorraquídeo. Las dos predecían el deterioro cognitivo leve -a menudo un precursor de la enfermedad de Alzheimer- al menos cinco años antes del inicio de los síntomas Además, vieron que cuanto mayor cantidad de tau y menor de beta amiloide, más probabilidad de desarrollar los síntomas. Aunque ya se sabe que estas proteínas están presentes en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con enfermedad avanzada, los investigadores se cuestionaron si también lo estaban en personas cognitivamente. «Y la respuesta es sí», señaló Albert.
Placas y ovillos

Los cerebros de las personas con alzhéimer tienen una abundancia de dos estructuras anormales: placas amiloides y ovillos de la proteína tau. Las placas, explican los investigadores, son acumulaciones de la proteína beta- amiloides que se acumulan fuera de las neuronas, mientras que los nudos u ovillos se forman dentro de las neuronas. Y cuando se produce esta situación, las células comienzan a morir. En un cerebro normal, la proteína tau ayuda a mantener la estructura neuronal, mientras que en uno con alzhéimer ocurre justo lo contrario.

Aunque el estudio BIOCARD es de hace casi dos décadas, estos son los primeros datos concluyentes, debido especialmente a que hace falta tiempo para que una persona de mediana edad progrese a una demencia. En este caso, solamente 53 de los voluntarios originales habían progresado a un deterioro cognitivo leve o demencia, una muestra, considera Albert, lo suficientemente grande como para sacar conclusiones preliminares. Los primeros síntomas incluyen trastornos de memoria.

No obstante Albert advierte que la proporción de biomarcadores en este momento no es lo suficientemente precisa como predecir con precisión si una persona está o no progresando a demencia y hace falta un mayor análisis de este grupo a más largo plazo. Sin embargo, los resultados son válidos, "no sólo podrían guiar el uso de los primeros tratamientos con los fármacos ya disponibles, sino que también pueden ayudar a probar nuevas drogas". Fuente: ABC.es