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miércoles, 29 de enero de 2014

El chip que convierte el latido del corazón en energía renovable

Implante en un corazón
Un grupo de investigadores diseña un nuevo implante con nanomateriales que extrae suficiente electricidad de los órganos como para alimentar un marcapasos. El avance puede transformar los implantes médicos y el mercado de los medidores de actividad física
Nuño Domínguez

¿Sabía que su corazón es una fuente de electricidad limpia e inagotable que hoy está un poco más cerca de ser aprovechada? Sus pulmones y su diafragma, con su movimiento constante, también. Un equipo de investigadores de EEUU acaba de diseñar un implante flexible que se adhiere a los órganos y convierte en electricidad la energía cinética de sus movimientos, lo que puede tener importantes aplicaciones para hacer más eficientes los marcapasos actuales y otras prótesis implantables.

El nuevo sistema se ha probado en corazones, pulmones y diafragmas de vacas, ovejas y cerdos, cuyos órganos tienen unas dimensiones similares a los de los humanos. Es la primera vez que un dispositivo así se usa en animales de este tamaño y los resultados indican que el implante es capaz de generar hasta ocho voltios, es decir, suficiente energía como para mover un marcapasos convencional. El gran objetivo de este prototipo, presentado esta semana en la revista PNAS, es diseñar un nuevo tipo de generadores eléctricos y baterías que permitan sustituir o mejorar los modelos actuales.

Aunque los marcapasos y otros dispositivos han mejorado mucho su eficiencia en los últimos años, todavía es necesario cambiarles las baterías antes de que se agoten. Esto sucede cada 10 años aproximadamente y requiere una operación quirúrgica. La nueva generación de implantes como el actual podría evitar o retrasar esa intervención y dejar que los propios órganos generasen la electricidad que necesitan los implantes de forma limpia.

El implante se basa en un material piezoeléctrico, lo que significa que cuando se dobla genera electricidad. En concreto se trata de capas nanométricas de un material llamado circonato titanato de plomo que se adhieren en una base de silicona. Esto permite pegarlos cerca de los ventrículos de un corazón o los pulmones, tal como muestran los vídeos del estudio. Cuando el corazón se contrae para latir, el material se dobla y genera electricidad. El nuevo modelo, señala el estudio, es hasta cinco veces más eficiente que otros probados en estudios anteriores con animales. El sistema también incluye un chip como rectificador y una minúscula batería recargable.
“Es el futuro”

Aunque este tipo de implantes no comenzarán a usarse mañana, son un importante avance hacia las prótesis clínicas del futuro. De hecho, sus creadores resaltan también que el mismo tipo de sistema puede aplicarse sobre la piel y generar energía para aparatos que miden el rendimiento físico, por ejemplo.

“Lo que tenemos en mente es hacer sensores de muy poco voltaje y emisores de radio de corto alcance para medir y enviar datos fisiológicos a otro dispositivo, por ejemplo, tu teléfono móvil”, explica a Materia John Rogers, líder del trabajo e investigador de la Universidad de Illinois (EEUU). El investigador señala que probablemente estas aplicaciones lleguen antes al mercado que las médicas, ya que es mucho más fácil conseguir su aprobación y ya hay una empresa encargada de hacerlo (MC10, Inc).

“El proceso de aprobación de cualquier tecnología de implante es desalentador y lleva mucho tiempo”, explica , que dirige un equipo cuyo lema es “ciencia que aporta soluciones a la sociedad”. “Para los ensayos en humanos quedan al menos tres años”, añade. Ahora su objetivo es probar los implantes en animales durante seis meses, explica Rogers.

“Este trabajo afronta una pregunta que nos hemos hecho durante años, ¿cómo puede ser que el giro de la rueda de una bicicleta permita encender una pequeña bombilla a través de una dinamo y no seamos capaces de aprovechar la energía de un corazón que late unas 80.000 veces para recargar de forma continua la batería de un marcapasos?”, comenta David Filgueiras, que dirige el grupo de desarrollo avanzado sobre mecanismos y terapias de las arritmias en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. “Es una idea muy interesante que marca el inicio del futuro”, resalta.

El nuevo sistema presentado por Rogers es “un paso importante hacia implantes que serán de por vida o por lo menos de una duración muy larga”, añade Filgueiras. Uno de los impedimentos que puede tener esta nueva tecnología es la necesidad de una cirugía mayor. Hay marcapasos actuales que son ligeramente mayores que una moneda de dos euros y el cable se implanta a través de un acceso percutáneo por una vena situada bajo la clavícula, señala. El implante de Rogers, sin embargo, requiere una operación mucho más compleja para llegar hasta los órganos de interés. “El objetivo sería optimizarlo para implantar el sistema de recarga del marcapasos con una técnica mínimente invasiva”, concluye Filgueiras. (cromo)

sábado, 23 de noviembre de 2013

El ingeniero que se arregló su corazón y el de otros

Como ingeniero, Tal Golesworthy está acos-tumbrado a desarmar cosas, descifrar el problema y volver a armarlo todo una vez arreglado. Pero durante más de 30 años vivió con un asunto que amenazaba su vida y que era menos fácil de reparar.

Esa fue su situación hasta que un día tomó una idea del jardín, combinada con algunos procedimientos básicos prestados de la industria aeronáutica, y se le ocurrió una solución muy simple para tratar su afección cardíaca.

Después le tocó convencer a los cirujanos de que se lo pusieran. Nueve años después, su invento ha ayudado a más de 30 personas con situaciones similares.
Andrew Ellis, futbolista entusiasta, es uno de los que se ha beneficiado de la inventiva de Golesworthy.

Con sólo 27 años, Ellis explica que fue aterrador someterse a una intervención médica experimental probada por tan poca gente, pero se alegra de haberlo hecho.
Cinco años después de su operación, sigue sano y en buena condición física. Dice que se siente "como alguien que no tiene una enfermedad de corazón".

Golesworthy ahora está haciendo un llamado a cirujanos de toda Europa para que empiecen un ensayo que ponga a prueba su dispositivo en terapias más convencionales.
Como Ellis, Tal Golesworthy tiene el síndrome de Marfan, un trastorno en el cual los tejidos conectivos del cuerpo son defectuosos. Normalmente estos tejidos actúan como sostén de los órganos principales, también se encargan de que permanezcan en su lugar y mantengan su forma.

Las personas con formas más severas de este síndrome pueden tener problemas con sus ojos, articulaciones y particularmente su corazón.

"Crudo y simple"
Cuando el corazón bombea sangre por el cuerpo, la aorta -arteria principal- se estira para acomodar el flujo de sangre. En la mayoría de las personas se relaja y vuelve a su tamaño normal, pero puede que esto no ocurra en quienes sufren del síndrome de Marfan. Y con el tiempo poco a poco se va alargando.

Desde una temprana edad, Golesworthy tenía claro que corría el riesgo de que un día su aorta se estirara tanto que estallaría. Durante una revisión rutinaria en el año 2000, le avisaron que había llegado la hora de considerar una cirugía preventiva.

El problema es que no quedó muy impresionado con las opciones disponibles. La cirugía tradicional es larga y compleja e incluye sustituir la parte estirada de la aorta por un injerto artificial. Algunas veces los cirujanos tienen que colocar válvulas de metal dentro del corazón para remplazar las que se tienen que cortar.

Llevar un metal en el corazón significaba que Golesworthy debía tomar anticoagulantes por el resto de su vida para asegurar un flujo de sangre sin problemas. Esta medicación conlleva el riesgo de que haya un sangrado, incluso hasta por una pequeña caída.
Como persona activa y aficionado al esquí que es, este era un efecto secundario que Golesworthy no estaba dispuesto a tolerar.

"No quería que mi vida siguiera entre algodones, por lo que pensé que podría salir con algo menos molesto y complejo que no requeriría que me quitaran una parte de mi corazón", cuenta.

Así que él mismo diseñó una solución.
Su pensamiento fue sencillo. "Si la manguera se está abultando, debo conseguir algún tipo de cinta aislante y envolverla por la parte exterior para evitar que se abulte. Es así de crudo y simple, y todos lo hemos hecho en nuestros jardines".

No fue nada fácil convencer a los cirujanos de que él podía mejorar la técnica disponible hasta ese momento. Pero logró persuadir al profesor Tom Treasure, que entonces estaba en el hospital Guy de Londres, y al profesor John Pepper, del hospital Royal Brompton de Londres, de que podían aprender una que otra cosa de las técnicas de ingeniería.
"A la medida"

Tres años fueron necesarios para que el equipo, cada vez más grande, perfeccionara el procedimiento. El resultado sería un manguito personalizado que se sutura alrededor de la arteria alargada, lo que ofrece un soporte estructural y evita que siga creciendo.

La hipótesis del equipo fue que al colocar el manguito en la parte exterior -en vez del interior- de la aorta, reducirían la complejidad de la operación, se eliminaría la necesidad de tomar anticoagulantes y la intervención quirúrgica duraría menos.
Y tres años después de iniciar el proyecto, estaban listos para dar el gran paso. Golesworthy sería el primer conejillo de indias.
A pesar de haber tenido varios simulacros de operación, lo recuerda como el día más aterrador de su vida.
"Había pasado toda mi vida profesional gestionando distintos proyectos, pero este era completamente diferente", explica.

La operación de dos horas se realizó en el hospital Royal Brompton. Casi una década después, la aorta de Golesworthy no ha crecido.
"De repente mi aorta está arreglada. Empecé a respirar con normalidad y a dormir bien y relajado de una forma que no lo había hecho en muchos años", recuerda.

Golesworthy dice que su motivación al principio del proyecto era completamente egoísta, pero el equipo ahora ha podido ofrecer a más de 30 pacientes de Londres, Oxford y Lovaina, Bélgica, manguitos hechos a la medida.

Andrew Ellis, quien fue operado en el Royal Brompton, supo durante mucho tiempo que en su mano de cartas estaba la de la cirugía.
Su padre biológico había muerto de la enfermedad a los 20 años, por lo que era muy consiente de cuáles serían los riesgos sin tratamiento. Pero al igual que Golesworthy, a Ellis tampoco le entusiasmaba la idea de una intervención larga ni una medicación de por vida.

Así que se sometió a la misma intervención del ingeniero y cinco años más tarde los exámenes muestran que su aorta no se ha agrandado.
"El invento de Tal eliminó la amenaza que durante mucho tiempo tuve de someterme a una operación importante", señala.

"Verdadero lugar"
No obstante, como cualquier otra cirugía, esta no está libre de riesgos. Hasta ahora, para la mayoría ha funcionado muy bien, pero un paciente murió por complicaciones durante la intervención.
Aunque no estuvo involucrado en el proyecto, el profesor Graham Cooper, asesor de cirugía cardiovascular del hospital Sheffield Teaching, considera que "Golesworthy es un ingeniero brillante y muy perspicaz".

"Pero durante 20 años hemos practicado la operación tradicional y ha probado ser muy segura y efectiva, sabemos que evita que la gente se muera".
"Es posible que este nuevo procedimiento tenga algunas ventajas, puede significar que los pacientes pasen menos tiempo en el hospital y se sometan a una intervención menos compleja, pero todavía pasará mucho tiempo antes de que tengamos los datos para comparar las dos alternativas".

El experto agregó que se necesitan pruebas más robustas de todas las opciones disponibles antes de saber cuál es su "verdadero lugar".
Golesworthy coincide en que ese debe ser el siguiente paso. Recientemente hizo un llamado -a través de la revista European Heart- para que varios investigadores pongan a prueba su dispositivo. Fuente: BBC Salud

jueves, 31 de octubre de 2013

Cómo conservar la salud renal

Cuando hablamos de salud renal, nos referimos a la condición de normal funcionamiento de los riñones. Este puede declinar con el avance de la edad, tal como sucede con otros órganos, así como por determinadas situaciones y condiciones médicas.
Del mismo modo que el cerebro tiene neuronas, el riñón tiene unidades funcionales denominadas nefronas.De su cantidad y de la calidad de su funcionamiento depende cómo se encuentre la salud del órgano.

Causas de daño a los riñones
El rol más importante en el deterioro de la salud renal lo tienen las enfermedades más habituales y que suelen tener menos control, como la diabetes, la hipertensión arterial y la dislipidemia. Estas condiciones tienen en común el daño a las arterias y, dada la complejidad vascular del riñón, este resulta un órgano blanco de ese deterioro. El adecuado control de estas afecciones preserva entonces la salud del riñón y, así, la de otros órganos cuyo funcionamiento está concatenado, entre ellos, el corazón y el cerebro, que también son eminentemente vasculares.

Asimismo, la insuficiencia cardiaca no controlada, ciertas enfermedades inmunológicas (como el lupus sistémico), algunas infecciones, (entre ellas, el síndrome urémico-hemolítico) y las obstrucciones a la salida de la orina (por ejemplo: cálculos o próstata grande) tienen como patrón la alteración de la función renal.

Por otra parte, el abuso de los antiinflamatorios causa un efecto tóxico directo sobre el órgano, dañándolo de forma transitoria o definitiva. Dentro de estos medicamentos, hay algunos de baja toxicidad, como el paracetamol, y otros de alta toxicidad, como el ketorolac. Entre otras sustancias que producen daño renal se cuentan los contrastes radiológicos y algunos antibióticos.

Cuidados ante hipertensión y diabetes
Resulta fundamental que las personas con hipertensión se controlen la presión arterial y sean prolijas en la toma de los medicamentos. Deben, además, consumir cantidades reducidas de sal, hacer ejercicio –por ejemplo, caminar entre 180 y 200 minutos por semana– y asistir a las consultas periódicas con su médico de cabecera, quien mediante análisis puede establecer el estado de los riñones.

Además, es importante conocer que, en Argentina, la principal causa de ingreso en diálisis es la diabetes tipo 2 del adulto. Esto se debe a que los valores elevados de glucemia –cuya manifestación son los valores de hemoglobina glicosilada mayores de 6,5– impactan sobre las arterias del pequeño circuito renal, dañando su estructura y funciones depuradoras. Si esto ocurre de manera sostenida durante meses y años, degenera la calidad del filtro renal y deja pasar a la orina sustancias vitales, como proteínas, inmunoglobulinas, calcio y otras, cuya pérdida presagia la falla renal irremediable que culmina en diálisis.

Por eso, controlar de modo apropiado los valores de glucemia, así como mantener una adecuada alimentación, tomar en forma ordenada los medicamentos y cuidar el peso con ejercicio previene el deterioro del riñón. Con ello, disminuyen las posibilidades de requerir el mencionado procedimiento.

Los controles del riñón
El primer paso para una evaluación de la salud renal es asistir a las consultas periódicas pautadas con el médico de cabecera. Durante las mismas, controlamos la presión arterial, que necesita mantenerse en valores menores de 130/80 o 120/80, si la persona tiene diabetes.

De manera complementaria, cada seis meses realizamos análisis de orina de 24 horas, donde observamos el filtrado (clearence de creatinina) y la pérdida de proteínas (microalbuminuria). Si estos valores aparecen alterados, entonces los controles deben pasar a ser trimestrales y acompañarse de mediciones de potasio, fósforo, calcio y otros iones. El análisis del sedimento de la orina en microscopios especiales (como el de contraste de fase) nos permite ver qué tipo y cantidad de células –por ejemplo, glóbulos rojos y blancos– pierde el riñón, e inferir la intensidad y la localización del daño a nivel renal.

Los valores de filtrado o clearence menores de 60 mL/minuto avisan que el riñón comienza a deteriorarse y es aquí donde las medidas deben ser más enérgicas, para evitar una mayor progresión y el daño renal. Cuando los valores son iguales o inferiores a 20 mL/minuto, indican que existe falla renal, la cual, en la mayoría de los casos, solo puede resolverse con diálisis.Por lo tanto, debemos recordar siempre que el correcto funcionamiento de la tríada corazón-cerebro-riñón es indispensable para una buena calidad de vida. Si nos ocupamos de controlar los factores de riesgo, en especial la hipertensión arterial, la diabetes, las dislipidemias, el sobrepeso y la obesidad, podremos conseguirla.

martes, 15 de octubre de 2013

Células madre en cápsulas para el corazón

La terapia con células madre para la enfermedad cardíaca está sucediendo. Alrededor del mundo, miles de pacientes de enfermedad cardíaca han sido tratados en los estudios clínicos con alguna forma de células de médula ósea o células madre.

Sin embargo, en muchos de esos estudios, el impacto real en la función del corazón fue modesto o inconsistentes. Una de las razones es que la mayoría de las células o bien no se quedan en el corazón o desaparecen poco después de ser introducidas en el cuerpo.

Investigadores de cardiología de Emory tienen una solución para este problema. Los investigadores de células madre de paquetes en una cápsula hecha de alginato, una sustancia similar al gel. Una vez envasados​​, las células permanecen puestos, la liberación de sus factores de curación a través del tiempo.

Los investigadores utilizaron células madre mesenquimatosas encapsuladas para formar un “parche” que se aplicó a los corazones de las ratas después de un ataque al corazón. En comparación con los animales tratados con células desnudas ( o con nada ), las ratas tratadas con los parches de la cápsula se muestran aumento de la función cardiaca, la reducción de tamaño de la cicatriz y más crecimiento de nuevos vasos sanguíneos de un mes más tarde. Además, muchas más de las células encapsuladas se mantuvo con vida.

“Este enfoque parece ser una forma eficaz de aumentar la retención celular y la supervivencia en el contexto de la terapia celular cardiaca “, dice Robert W. Taylor, MD, profesor de medicina y director de la división de cardiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, y profesor de la ingeniería biomédica en el Departamento de ingeniería biomédica Coulter en Georgia Tech y Emory. ” Puede ser una estrategia aplicable a muchos tipos de células para la terapia regenerativa en la enfermedad cardiovascular . ”

Los resultados fueron publicados 10 de octubre en la revista de la Asociación Americana del Corazón.

El primer autor es profesor investigador cardiovascular Rebecca Levit , MD . Ella y sus colegas colaboraron con el laboratorio de Andrés García, PhD, en el Georgia Tech en el desarrollo del parche se utiliza para aplicar las células encapsuladas .

Cuando se introduce en el corazón después de un ataque al corazón , las células se enfrentan tanto a un ambiente inflamatorio inhóspito y las fuerzas mecánicas que actúan sobre ellos como dedos apretando semillas de sandía resbaladizas , dice Taylor.

“Estas células son criaturas sociales que les gusta estar juntos”, dice . “A partir de algunos estudios de terapia celular después de un infarto de miocardio , se puede estimar que más del 90 por ciento de las células se perdió en la primera hora . Con números así , es fácil argumentar que la retención es el primer lugar para buscar para impulsar eficacia ” .

La encapsulación mantiene las células madre mesenquimales juntos en el corazón y los mantiene felices. Esto les permite detectan el ambiente exterior y liberan proteínas más pequeñas , tales como los factores de crecimiento de las células producen , mientras que la prevención de las proteínas más grandes, tales como anticuerpos de venir en y echar a perder el partido .

Alginato , el material utilizado para encapsular las células madre , tiene un montón de biomédica y usos culinarios ya . Es una herramienta de cocina en las manos de los cocineros de la invención , y es parte de apósitos para heridas y los dentistas goop usar para tomar impresiones de los dientes de alguien. Collin Weber , MD , investigador de la diabetes en Emory y un co- autor del artículo , ha estado utilizando alginato para encapsular células de los islotes que producen insulina , y los islotes encapsulados en alginato se están probando en ensayos clínicos para la diabetes.

Encajonadora células en un gel no evitar que las células se conviertan en parte del tejido del músculo cardíaco y reemplazar las células que han muerto , pero las células madre mesenquimales son en realidad no espera hacer eso de todos modos.

En cambio , los científicos creen que los principales beneficios que ofrecen para el corazón son las hormonas y factores de crecimiento que estimulan la regeneración de los vasos sanguíneos . Las células madre mesenquimáticas pueden obtenerse a partir de tejidos adultos como la médula ósea o la grasa . Ellos son capaces de convertirse en hueso, grasa y las células del cartílago , pero no otros tipos de células , tales como el músculo o el cerebro .

Un mes después de un ataque al corazón artificial, fracción de eyección del corazón de rata ‘ medida de la cantidad del volumen de los cambios del corazón cuando bombea – se redujo de 72 por ciento a 34 por ciento. Cuando las ratas se trataron con células madre mesenquimales encapsulados , la fracción de eyección era del 56 por ciento , una mejora sustancial , pero cuando las ratas fueron tratados con células desnudas , la fracción de eyección era del 39 por ciento , no tanto .

Uno de los principales efectos de las células madre parece ser en la promoción del crecimiento de vasos sanguíneos ; en ratas tratadas con cápsula , la zona dañada del corazón tenía una densidad de vasos sanguíneos varias veces mayor que la de los controles .

¿Cuánto tiempo permanecen las células madre encapsulados en el corazón ? El parche utilizado en el estudio , hecho de un hidrogel , se descompone más de 10 días. Taylor dice que su laboratorio planea probar diferentes materiales para modular la velocidad del parche se disuelve y por lo tanto la duración de las cápsulas están obligados dentro del parche .

En un entorno clínico , Taylor dice que el objetivo es utilizar las propias células de un paciente ( autólogo ) como una fuente de materiales de terapia celular . Una fuente de células madre mesenquimales se podría obtener de la médula ósea del paciente . Las células tendrían que crecer fuera del cuerpo durante varios días en una instalación como el Centro de inmunoterapia personalizada de Emory tener suficiente para un efecto terapéutico . Medical press

miércoles, 28 de agosto de 2013

Nuevo desfibrilador funciona sin tocar el corazón

Un nuevo tipo de desfibrilador implantado bajo la piel puede detectar ritmos cardíacos peligrosamente anormales y administrar descargas para restaurar el ritmo cardíaco normal sin necesidad de cables que tocan el corazón, según un estudio de la Asociación Americana del Corazón revista, Circulation.


El desfibrilador cardiaco implantable subcutáneo (S-ICD ®) esta situado debajo de la piel a lo largo del lado izquierdo del esternón. Desfibriladores cardiacos implantables (DAI tradicionales) son hilos conductores eléctricos insertados en los vasos sanguíneos que llegan al corazón. El DAI puede reducir en gran medida el riesgo de muerte en pacientes con alto riesgo de paro cardiaco repentino.

Los médicos insertan el nuevo dispositivo sin reducido las preocupaciones sobre cables conductores rotos, daños en los vasos, infección y cicatrices que dificultan la extracción del dispositivo tradicional.

“La desfibrilación ha demostrado en repetidas ocasiones ser un gran activo para prolongar la vida de los pacientes cardíacos, pero todavía hay algunos riesgos para hacer frente”, dijo Martin C. Burke, DO, autor principal del estudio y profesor de medicina y director de la Heart Center Ritmo de la Universidad de Chicago.

“Este nuevo sistema fue desarrollado durante una docena de años de combinar algunos de los mejores aspectos de DAI implantados y los desfibriladores externos tradicionales.”

En el estudio de 33 de las instalaciones, 314 de 330 pacientes (edad media 52) evaluados tuvieron la S-ICD ® implantado. Durante un promedio de 11 meses de seguimiento, 21 pacientes desarrollaron espontáneamente 38 episodios de fibrilación ventricular o taquicardia ventricular. Todos fueron restaurados con éxito a un ritmo normal del corazón. Además, 41 pacientes (13.1 por ciento) recibieron choques que eran no apropiado debido a que no fueron precedidas por una arritmia de corazón peligrosa.

El estudio superó las metas establecidas por la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. para evaluar la seguridad y efectividad del nuevo dispositivo:

El noventa y nueve por ciento de los pacientes S-ICD ® permaneció libre de complicaciones 180 días después de la implantación, en comparación con un objetivo de 79 por ciento.
Analizado con un ritmo anormal después de la implantación a propósito-inducida, la S-ICD ® fue 100 por ciento eficaz en la detección y revertir consistentemente fibrilación ventricular. El objetivo de la FDA es de 88 por ciento.

El S-ICD ® ha estado disponible en Europa y Nueva Zelanda desde 2009 y ha recibido aprobación de la FDA en los Estados Unidos en 2012.
Los participantes en el estudio, junto con los nuevos pacientes, se seguirán para evaluar el desempeño del nuevo dispositivo con el tiempo.

Los pacientes con ciertos tipos de marcapasos, y los que tienen síntomas relacionados con el pulso lento, no deben utilizar un S-ICD ®. Datos de los registros se utilizarán para determinar el rango de los pacientes que podrían ser ayudados por el dispositivo, incluyendo los pacientes en diálisis y aquellos con defectos congénitos que involucran el corazón.

“El S-ICD ® no es un sustituto de otros desfibriladores”, dijo Burke. “Para algunos pacientes será ideal, para otros inapropiados, y la gran proporción en el centro será capaz de seleccionar el tipo de sistema que quieren”, dijo Burke. Medical Press

viernes, 5 de julio de 2013

Biomarcador predice el riesgo de ataque al corazón en base a la respuesta a la terapia con aspirina

La aspirina ha sido ampliamente utilizada por más de 50 años para los pacientes con enfermedades del corazón y derrame cerebral, pero los médicos tienen poco conocimiento de cómo funciona y por qué algunas personas se benefician y otras no.

Ahora, investigadores de Duke Medicine han resuelto algunos de los misterios relacionados con el uso de esta droga centenaria, y desarrollaran un análisis de sangre a base de la actividad de los genes que se ha demostrado para identificar con exactitud quién responderá a la terapia.

El nuevo perfil de la expresión génica no sólo mide la eficacia de la aspirina, pero también sirve como un fuerte predictor de los pacientes que están en riesgo de ataque al corazón, según un estudio que aparece en 03 de julio 2013, en la edición digital de la revista de la American Colegio de Cardiología.

“Nos dimos cuenta el concepto de resistencia a la aspirina en una población de pacientes con eventos cardíacos o accidentes cerebrovasculares”, dijo el autor principal, Geoffrey S. Ginsburg, MD, PhD, director de la medicina genómica en el Instituto Duke de Ciencias del Genoma y Política y director ejecutivo de la Centro para la Medicina Personalizada. “Le damos la misma dosis a todos los pacientes, pero algunos pacientes tal vez necesite una dosis más grande de la aspirina, o tal vez que necesitan para probar un tratamiento completamente diferente. Necesitamos mejores herramientas para controlar a los pacientes y ajustar su atención en consecuencia, y los resultados de nuestro estudiar movernos en esa dirección “.

Los investigadores de Duke alistaron tres grupos de participantes – dos de los voluntarios sanos y otro formado por los pacientes con enfermedades del corazón se ven en las prácticas externas de cardiología.
Los voluntarios sanos recibieron una dosis de 325 mg de aspirina al día durante un máximo de un mes, los pacientes con enfermedades cardiacas habían prescrito una dosis baja de aspirina como parte de su tratamiento. A continuación, la sangre se analizó para determinar el impacto de la aspirina sobre la expresión de ARN y la función de las plaquetas, que son las células de la sangre que participan en la coagulación.

El microarrays de perfiles de ARN después de la administración de aspirina reveló un conjunto de 60 co-expresó genes que los investigadores llaman la “firma de respuesta aspirina”, que correlaciona consistentemente con una respuesta plaquetaria insuficiente para la terapia de aspirina entre los sujetos sanos, así como los pacientes de la enfermedad del corazón.

Los investigadores también examinaron la firma de respuesta aspirina en otro grupo de pacientes que habían sido sometidos a cateterismos cardíacos. Ellos encontraron la firma también fue eficaz en la identificación de aquellos pacientes que eventualmente sufrieron un infarto o murieron.

“La firma de respuesta aspirina puede determinar quién está en riesgo de ataque cardiaco y muerte”, dijo Deepak Voora, MD, profesor asistente de medicina en la Duke y autor principal del estudio. “Hay algo acerca de la biología de las plaquetas que determina lo bien que respondamos a la aspirina y ahora podemos captar que con una firma genómica en la sangre.”

Ginsburg dijo que la investigación está avanzando para recrear los hallazgos en otras poblaciones, y para desarrollar un sistema de pruebas estandarizadas que algún día podría mover el análisis en la práctica diaria.

“Casi 60 millones de personas toman aspirina regularmente para reducir sus posibilidades de ataque al corazón y muerte, pero no funciona para todo el mundo”, dijo Rochelle largo, Ph.D., de los Institutos Nacionales del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales de la Salud, que apoyó parcialmente el estudio. “Al monitoreo patrones de actividad génica estos investigadores descubrieron una” firma “vinculada a la capacidad de respuesta inadecuada. Este trabajo puede eventualmente conducir a un simple análisis de sangre para identificar a aquellos que no se benefician de la aspirina, que les permita buscar otras opciones terapéuticas.” Medical Press