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viernes, 23 de agosto de 2013

Descubren que recibir una sorpresa refuerza la memoria

La clase sorpresa de Ciencia (Foto: IBCN)
Lograr que los niños recuerden lo que se les enseña en la escuela es un desafío que ha desvelado a maestros por generaciones. Ahora científicos en Argentina encontraron una técnica que podría ayudar a los docentes a cumplir esta meta.

Los expertos del Laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencia (IBCN), que funciona en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), descubrieron un mecanismo para mejorar la memoria de los chicos.

El secreto es combinar lo que se quiere enseñar con alguna actividad novedosa no relacionada con el tema de estudio, que se realice hasta una hora antes o una hora después de la clase.

En una investigación con 1.600 alumnos de entre siete y nueve años comprobaron que aquellos niños que realizaron una actividad sorpresa de sólo 15 minutos antes o después de la clase retuvieron 60% más de lo aprendido que quienes no realizaron esa actividad inesperada.
De esta forma, los científicos lograron poner en práctica en humanos un concepto que habían descubierto hace seis años en experimentos con roedores.

Haydée Viola, directora del equipo de investigación del Laboratorio de Memoria, le contó a BBC Mundo que en aquellos estudios con ratas descubrieron un dato clave: que el aprendizaje (o "etiquetado conductual", como lo llaman los expertos) es reforzado –y se mantiene en el largo plazo- cuando ocurre mientras en el cerebro se da un proceso conocido como síntesis de proteínas.

Esa síntesis proteica se genera cuando el cerebro recibe estímulos inesperados y hace que todo lo aprendido durante ese período se recuerde por más tiempo.
Este mecanismo es el que explica, por ejemplo, por qué la mayoría de las personas recuerda dónde estaba y qué estaba haciendo el día que fueron atacadas las Torres Gemelas en Nueva York, en 2001.
Efecto sorpresa

Los investigadores argentinos descubrieron que no hacía falta un estímulo tan fuerte como aquel para reforzar la memoria: para generar la síntesis proteica alcanza con una experiencia novedosa, que puede durar apenas 15 o 20 minutos.

"Lo primordial es el elemento sorpresa", explicó Viola.

Fabricio Ballarini, autor del estudio, ideó un sistema sencillo para aplicar en las escuelas. Trabajando con ocho colegios primarios de la provincia de Buenos Aires creó una breve y divertida clase de ciencia, que dictó de manera sorpresiva a algunos alumnos de segundo a quinto grado.

Antes o después de esta clase, se les leyó a todos los chicos un cuento con la intención de que lo aprendan.
Al día siguiente se les tomó examen a todos los niños. Los que habían recibido la clase sorpresa de ciencia recordaron un 60% más del cuento que quienes no habían participado de esa actividad novedosa.

Cuando se midieron los resultados de las preguntas más difíciles la diferencia fue aún más abrumadora: el primer grupo fue 200% más acertado en sus respuestas.
Para Ballarini, quien además de científico es docente, estos resultados son un sueño hecho realidad.
"Como científico uno siempre aspira a que lo que uno investiga sirva para algo, que se pueda aplicar", dijo a BBC Mundo.

No obstante, el experto también se mostró cauto al afirmar que se trata de resultados preliminares, ya que no es posible constatar si en efecto –como presuponen- el mayor aprendizaje se dio por la síntesis proteica, como ocurrió con los roedores.
Aplicaciones prácticas

Otra duda que abre este trabajo, que fue publicado en la revista científica PLOS ONE, es cuán aplicables son los resultados.

¿Pueden las escuelas incorporar actividades novedosas cada vez que quieren que sus alumnos aprendan algo?

Ballarini admite que es impracticable sorprender a los alumnos todos los días. No obstante, consideró que esta técnica puede ser utilizada un par de veces al año, cuando se quiere enseñar algo particularmente complicado o especialmente importante.

"En todos los grados hay ciertos temas que cuesta más enseñarles a los niños. Para esos tópicos se puede aplicar esta práctica", afirmó.
En tanto, los científicos del Laboratorio de Memoria continúan investigando para entender más sobre este fenómeno.

Por el momento, determinaron que los niños mejoran su aprendizaje cuando se les enseña algo novedoso, en un lugar distinto al habitual y cuando la clase la imparte alguien que no conocen.
Ahora buscan determinar si todos esos factores son necesarios.

Los expertos también comenzaron a trabajar con chicos más grandes, de escuelas secundarias, para ver si los resultados se repiten a esa edad.
Las conclusiones de estos trabajos podrían redefinir la educación en los próximos años y convertir a los científicos en los mejores aliados de la docencia. BBC

miércoles, 8 de mayo de 2013

Apretar los puños puede ayudar a fortalecer la memoria


Científicos de la Universidad Estatal de Montclair, en Nueva Jersey (Estados Unidos), están investigando nuevos ejercicios para fortalecer la memoria y han observado que una opción a tener en cuenta puede ser apretar los puños para estimular los hemisferios del cerebro.

El cerebro está dividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo, y ambas partes están especializadas en procesar información de manera diferente. Teniendo esto en cuenta, la directora del Laboratorio de Lateralización Cerebral de esta universidad, Ruth Propper, y su equipo iniciaron un experimento en el que los participantes eran divididos en grupos y apretaban el puño derecho o el izquierdo en secuencias específicas mientras memorizaban datos o trataban de recordarlos.

Para el mismo, se basaron en una teoría llamada modelo de asimetría hemisférica de codificación y recuperación (HERA, por sus siglas en inglés) que destaca como algunos tipos de memoria involucran a procesos de codificación en el hemisferio izquierdo, que es el lado que se activa para insertar la información en el cerebro.

Por otra parte, en los procesos de recuperación de la memoria --cuando uno intenta acordarse de un hecho o acción-- se activa el hemisferio derecho.

"En nuestra vida diaria, ambos hemisferios están procesando información pero, algunas veces, el lado que es más útil para un proceso específico no lo hace y deja que el otro lado se involucre", explicó la investigadora.

Los participantes fueron divididos en grupos diferentes para tratar de memorizar una lista de 72 palabras que luego tendrían que recordar. Unos apretaron el puño derecho durante 90 segundos antes de memorizar las palabras y luego apretaron el puño izquierdo durante el mismo tiempo para recuperar la lista, otros efectuaron la secuencia al revés, un tercer grupo apretó el puño izquierdo en ambas ocasiones y, un cuarto no lo hizo en ningún momento.

El grupo que siguió la línea del modelo HERA --apretar el puño derecho fuertemente mientras memoriza y el izquierdo mientras recuerda-- obtuvo mejores resultados que los otros.

Propper reconoció que la diferencia más notable de los que apretaron el puño derecho se marcó con los que apretaron el puño izquierdo para memorizar. Sin embargo, obtuvieron resultados menos significativos frente al grupo que no apretó los puños en ningún momento.

"No se puede concluir de forma definitiva que la memoria va a funcionar mejor si se aprieta el puño derecho en una secuencia dada, pero sí funciona mejor que si se aprietan los puños de manera inversa", afirmó.

MANO DERECHA PARA RECLUTAR NEURONAS DEL HEMISFERIO IZQUIERDO

Lo que se cree es que al apretar el puño derecho se están reclutando selectivamente las neuronas del hemisferio izquierdo y, aunque se están activando las áreas motoras del cerebro, hay indicaciones que esta activación puede estimular otras áreas del hemisferio que están involucradas en la memoria.

"Lo interesante es que la gente que apretó el puño izquierdo estaba estimulando el lado derecho que maneja el sentido espacial y esta era una prueba verbal", comentó la psicóloga, que ve "posible" que su resultados se vean condicionados porque "involucran el hemisferio incorrecto para manejar un ejercicio verbal".

El paso siguiente para el Laboratorio de Lateralización Cerebral es realizar pruebas con un grupo más numeroso y que se extienda a memorias de estímulo visual, como el recordar una cara, o ejercicios espaciales, como recordar dónde se colocaron las llaves del auto.

Esto podría llevar al desarrollo de técnicas para estudiar en un examen e incluso hacia terapias para la gente que está perdiendo la memoria. "De lograrse, justificaría toda mi carrera", concluyó Propper. 
Fuente: EP